Todos hablaban de Jaime, y yo empecé a hablar de #lachicadelhijab
(publicado originalmente en Twitter el 17 de octubre de 2021)
Todos hablaban de Jaime, y yo empecé a hablar de #lachicadelhijab
(publicado originalmente en Twitter el 17 de octubre de 2021)

Encontré por casualidad Todos hablan de Jaime, supongo que porque el algoritmo de Prime sabía de buena tinta que estaba siguiendo varias ediciones de RuPaul y seguía (sigo) activamente a Jackie Cox. Está basada en un musical que a su vez se inspira en un documental de la BBC: *Jaimie, drag queen a los 16*. La propuesta me tenía ganada desde que apareció en mi portada: es un musical, que me encantan; tiene drag queens, que me fascinan; y tiene un personaje musulmán, que me interesa: Pritti.
Jaimie Campbell fue expulsado de su instituto cuando empezó a llevar su drag a las celebraciones escolares hasta que le echaron de un baile de fin de curso. Fue él mismo quien buscó a periodistas que quisieran contar su historia: tanto él como su madre son reales, tan reales que los actores que les interpretan se caracterizan físicamente como ellos. No sé qué tal se corresponde con la realidad su madre drag, Loco Chanelle, mientras que Pritti, su mejor amiga, una chavala de raíces indostaníes, es un personaje de ficción creado para el teatro. Ambos personajes cumplen funciones fuertemente testimoniales: Loco Chanelle, además de transformar a Jaime en Mimi Me, nos recuerda que antes de que hubiera drags en Prime y en el West End estaban en el Soho pegándose con la policía de Thatcher y en los hospitales abrazando a amigues con SIDA. Y lo hace en el que es para mí el mejor número de la peli.
[embed]Por si os estáis preguntando quién es este señor, es Richard E. Grant, un todoterreno que ha hecho de todo menos circo. También mucha TV de género, y una cara familiar para los marveleros: es ese abuelo vestido de verde que lo daría todo por volver un rato a casa.
Por su parte, Pritti es un retrato a medida. Es, como muchas veces ocurre con las minorías, un símbolo, un todo en una, porque muy a menudo no hay otra oportunidad de volver a salir en pantalla. Pritti y sus padres aceptan a Jamie sin reservas e incluso le ayuda con los estilismos .Es inteligente, prudente, responsable, la mejor amiga posible. Quiere ser médica, lo cual parece casi de cachondeo, porque esto, en la minoría indostaní en UK y EEUU, empeza a ser un problema. Pritti me interesó desde el principio porque es un tropo. Pritti es La Chica del Hijab ©.

Una figura narrativa que empecé a condensar a raíz de esta película, que me inspiró este artículo en CTXT y que sintetiza la mayor parte de los tropos de mi tesis doctoral, que empezó a fraguarse en estos hilos. Porque eso es la Chica del Hijab, un tropo. Está por todas partes, cada vez menos (y eso merece una reflexión aparte). No siempre el mismo personaje, pero casi siempre la única persona musulmana de una obra. Casi permanentemente una mujer joven, siempre muhajaba para identificarla rápido, pero nunca con jimar: llevará un pañuelo de estilazo imposible con unos vaqueros. Siempre de origen asiático y en muy pocas ocasiones africana (salvo en las ficciones españolas, en las que es indefectiblemente marroquí). Desde luego nunca rusa, bosnia o kazaja. Desde luego, jamás conversa. Ni ella ni sus padres. La Chica del Hijab © es responsable. Es sensata. Fiel. Amiga de sus amigas. Inteligente. Brillante. Muy frecuentemente su subtrama se condensa en el problemazo de vivir en dos realidades, la de su familia y la del mundo moderno (aquí hay una pirueta). De vez en cuando, y es muy de vez en cuando, tiene que lidiar con la islamofobia institucional y transversal.
En España hemos tenido unas cuantas. La primera fue Fátima, la heroína de El Príncipe. La menos memorable (y “memorable” siendo muy generosa) fue Nadia en la telenovela Élite, de las que hablé en este articulito rescatado. La Chica del Hijab © es un personaje con carga positiva en general, aunque no exenta de conflito. Pero tropo no es sinónimo de estereotipo y desde luego no lo es en el caso de Pritti. Pritti está aquí del mismo modo que en los 90 la ficción estaba poblada por Amigos Gay ©. ¿Recordáis aquella presencia alegre, sensata, un poquillo chispeante pero en general amable y emotiva? El Amigo Gay © fue la entrada para personajes LGTBI que no eran psicópatas, suicidas o víctimas de linchamientos. Hay mucho escrito sobre esta figura. Para llegar a donde la representación queer está ahora [“ahora” era 2021, aún en plena Diversity Era], sus elementos, ahora exagerados, poco creíbles o que estorban, fueron una parte del camino. Pritti, en tanto Chica del Hijab ©, está haciendo ese recorrido y su papel, no exento de aristas, es muy de agradecer en una película como esta, con el añadido de que ni siquiera es el único personaje musulmán. Pritti no está sola: tiene compañeras de clase con hijab, una familia que no es tóxica ni homófoba y entre todos viven vidas normales de chavales, y si hay que apoyar a tu amiga la vas a apoyar y ya está.

Esa de arriba no es Pritti, es La Otra Chica del Hijab ©
A nosotras Pritti nos da pie a plantearnos nuestro papel en cuestiones que nos son problemáticas: cómo nos relacionamos con nuestras hermanas lgtbi y cómo entendemos el drag, un terreno éste bastante espinoso. Un personaje como Pritti nos pone más cerca de normalizar representaciones legítimas y plantearnos cuesiones de la vida real. SPOILER menos gracia me hace que Pritti esté enamorada platónicamente de Jaime, demostración física de que a nosotras nos acaban afectando los mismos estereotipos de género.

A cinco años vista, el personaje de Pritti acusa en gran parte el efecto de tokenización, siguiente paso en las representaciones de minorías. También los Amigos Gays pasaron por eso: está porque tiene que estar, más en una historia alrededor del mundo del drag. Porque es necesaria para hacer una declaración en favor de la diversidad sexual que no sea racista ni islamófoba: responde, pues, a una necesidad de los creadores, desde fuera de nuestra comunidad y no desde dentro. Si bien reconozco los problemas de este tipo de emplazamientos, no dejo de comprenderlos como la necesidad de alguien no musulmán de conocer al Otro. Y, a pesar de los problemas que pueda plantearnos, las prefiero a las representaciones ejemplares que a veces producimos desde dentro de las comunidades.
Todos hablan de Jaimie es una película pequeña, amable, con bastantes problemas narrativos derivados de su ligazón con la obra teatral, pero muy bonita de ver y con aciertos que superan a aquéllos. Dadle una oportunidad: está en Prime y en los sitios habituales.
메타데이터
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- 2026-07-14 20:56:14