Carta a mi yo del futuro
Ya no sé ni si lo hemos conseguido o si no. Llevo tanto tiempo deseando realizar esta carta a mi persona futura y tanto tiempo que algo me…
Carta a mi yo del futuro
Ya no sé ni si lo hemos conseguido o si no. Llevo tanto tiempo deseando realizar esta carta a mi persona futura y tanto tiempo que algo me decía que no, que quizá ahora es el momento de empezarla, cuando ya no existe ningún deseo o motivación, cuando ya mis emociones están calmadas o quizá cuando ya no existe esperanza ansiada de que algún día esto termine. Ya no me duelen los veranos estudiando. Cuando aceptas tu destino y asumes cómo son las cosas, la vida se hace irremediablemente más fácil. Qué decir de todos esos amigos con los que un día fuiste piña y hoy te sientes más alejada que nunca porque sabes que todo lo que fue ya no es. No siento arrepentimiento alguno porque las casualidades son aquellas que te impulsan a ser quien de verdad eres, y sentir apoyo en la coincidencia es pletóricamente perfecto; pero el devenir de la vida siempre vuelve para recordarte que el camino es individual y que quizá lo que antes te llenaba ahora debe de quedar en el olvido.
Si bien cabe decirlo, es extremadamente rara esta sensación parecida al abismo sin fondo, en la que ya no siento que caigo ni que me levanto, estoy en medio de la nada y créeme, después de tanto tornado, aquí se está bien. Fui tan ingenua e inocente, creí tanto en mí y en la vida, en que conseguiría tanto todo, que desde aquí me entristece pensar en verme dentro de ese torbellino de emoción que iba en un rumbo fijo, directa al abismo. No ser consecuente con tus actos trae sus consecuencias, y la vida tuvo que repetirme tres veces la misma ocasión para que me diera cuenta de las mismas.
Sin embargo, no lamento mi situación, la misma me ha hecho darme cuenta de quién soy y de los actos que debo realizar para ser la persona que un día quiero llegar a alcanzar. Las oposiciones son duras sí, pero el temario no es lo duro. Denme 100 temas más si quieren, pero prométanme que en cinco años esto se acaba. Si nos tomáramos todo sin la prisa del que quiere llegar sin correr, nos iría mucho mejor. Yo quise volar sin tener alas, y el vuelo fue tremendo. Y el aterrizaje aún más. Sin alas no se vuela y menos se aterriza, así que ya os podéis imaginar. La suerte siempre juega a favor de quien la vida le debe algo. No necesariamente en el ámbito de estudios pues a cada uno nos toca enfrentar dificultades internas diferentes. Yo misma la viví y con los años entendí por qué la tuve que vivir, aunque luego no me acompañara en el resto del camino.
Inevitablemente siempre pienso en aquellos que tienen tanta suerte de aprobar al poco. Todos sabemos que los temas han de acompañar, especialmente en el primer y segundo año. Hay IQ excepcionales por supuesto, pero lamentablemente hay más IQ que se creen excepcionales y dejan de lado la humildad del reconocimiento del azar, que tan bien les vendría tener en cuenta y que tanto agradecieron en su momento. Me pregunto entonces en qué ámbitos de la vida irán atrasados y en qué etapa les tocará vivir lo que a otros nos toca aprender cargando con el paso de los años. Mirar hacia dentro es un hecho necesario en el crecer de cada uno y jamás te librarás de ello.
Lo que comenzó siendo una carta a mi yo del futuro, terminó siendo una profunda mención a la paralela realidad que muchos vivimos; sin rencor y sin envidia, sólo deseo que cada uno encuentre su lugar y por lo que a mí respecta, llegar hasta el final del camino y salir victoriosa de él… pero en este sentido, ¿qué significaría realmente salir victoriosa del camino? ¿Llegar a conseguir lo que tanto anhelas o tener la templanza de abandonar con el corazón en un puño para encontrar tu verdadero destino? Podría escribir sobre lo que pienso acerca de ello, pero prefiero invitar a que cada uno encuentre su verdad dentro de sí mismo.
Quizá en un futuro vuelva a leer este texto y sonría con esa reflexiva sabiduría que sólo te dan los años, pensando en cuánto me quedaba aún por vivir, sentir, aprender y sobre todo conseguir. Mientras tanto, he de reconocer que un poco mentí y, aunque ya no anhelo con fervor conseguir todo lo que un día soñé, sigue habiendo esperanza dentro de mí de que un día llegue ese futuro día en el que, reflexiva y sonriendo, piense en todo lo que pasé y, sobre todo, en todo lo que conseguí.
Mxx. 24/07/2026
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