Normalidad v/s Comunidad Sorda
La normalidad se impone como una regla, como una norma de comportamientos que rigen el equilibrio de la sociedad. Concepciones ideológicas…
Normalidad v/s Comunidad Sorda
La normalidad se impone como una regla, como una norma de comportamientos que rigen el equilibrio de la sociedad. Concepciones ideológicas dominan el orden e instauran lo que por contraparte sería lo anormal, que tiende necesariamente a lo negativo puesto que se sale de lo establecidamente aceptado. Contemplando esto, podemos saber y entender que no es una práctica que reciba nuestra aprobación, Alfredo Veiga-Neto afirma que “Si nos molesta la palabra anormal es porque sabemos –o, por lo menos, percibimos– que su sentido moderno se creó a través de sucesivos desplazamientos a partir de otros tipos localizados en otras prácticas y estratos discursivos y a expensas de oposiciones, exclusiones y violencia” (Veiga-Neto 2001). La normalidad aparece como un término que segrega de forma binaria, dos grupos que se enfrentan y se relacionan desde la dominancia y el sometimiento, en donde se exige un comportamiento estandarizado para pertenecer a un grupo u otro, pero ¿Es posible erradicar la normalidad si no se conoce la existencia de otra realidad? Todo el tiempo establecemos relaciones basadas en la el entorno, pero existen a quienes llamaremos otres que no pertenecen a él y que por ende no consideramos dentro de ninguna realidad cercana.
Con respecto a esto Fandiño, socióloga e investigadora se refiere a que “Aquellos que consideramos como los otros, han sido nombrados y definidos con categorías que tratan de mostrar que sus cualidades están por debajo de aquellas que han sido catalogadas como normales.” (Fandiño, 2014). Se subyuga la realidad de un grupo considerado como minoritario porque no comparte las mismas experiencias de la norma. Construyendo desde el sometimiento su propia identidad, que carece de voz propia y se sustenta bajo la mirada dominante del superior que lo define desde sus propios fundamentos.
Este tema ha sido el tópico en la historia de la Comunidad Sorda en Chile, en donde recién en el 2021 es posible afirmar, con bases legales que el colectivo se conforma como tal, es numeroso, variado y se autodefine de una manera específica, que está fuera de las prácticas lingüístico culturales conocidas y que se han establecido.
A modo de aclarar y para poder seguir con la discusión, se tomará la definición de “Sordo” del autor Sordo Paddy Ladd, quien en 2003 establece que es el sujeto nacido con sordera o que quedó sordo en alguna etapa de su vida, que mantiene una experiencia de comunidad con hablantes de la Lengua de Señas y se define principalmente a partir del uso de una lengua minoritaria, con una experiencia visual.
Considerando esto y llevando el tema al proceso de educación de Sordos en Chile, el panorama otra vez vuelve al establecimiento de un orden en donde la normalidad no admite un método que esté fuera de la norma lingüística, siendo uno de los principales articuladores de las barreras sociales de los Sordos, se hace necesario explicitar el término oralismo, definiéndolo como un orden que no está pensado para toda la diversidad que compone la sociedad, por el hecho de centrarse en el estímulo del uso del habla y la escucha para el proceso cognitivo, y por ende en Sordos, la obligación de la imitación de sonidos, de la lectura de labios y el uso de audífonos, concluyendo en una negación a la conformación de una comunidad Sorda signante. Vianney Sierralta, presidenta de la Fundación de mujeres Sordas Feministas Nellie Zabel comenta al respecto que “Los procesos comenzaron para nuestra Comunidad en el año 2000; cuando la palabra “Bilingüismo” cobra fuerza en la Educación de Sordos; pese a que aún persiste la contraposición oralismo v/s Lengua de Señas entre los educadores de sordos. (Sierralta, 2010, p. 6)”. El oralismo se presenta como contraparte de la utilización de la Lengua de Señas, pero la dualidad a la que se refiere no concluye en un orden dentro de la Comunidad, sino que aporta a la visión de diversidad que existe dentro de ella, considerando las diferentes posibilidades lingüísticas que tiene cada sujeto.
Desde esta perspectiva, en la Comunidad Sorda la masa colectiva adquiere un papel protagónico en la formación de sus propias definiciones, tomando la construcción de su propia identidad como principal poder transformador, entonces la visión y percepción de lo cotidiano está supeditada a la evolución de la misma comunidad.
Referencias
- Ana Rosato, Alfonsina Angelino, María E. Almeida, César Angelino, Esteban Kippen, Candelaria Sánchez, Agustina Spadillero, Indiana Vallejos, Betina Zuttión, Marco Priolo. (Noviembre 2009). El papel de la ideología de la normalidad en la producción de discapacidad. Ciencia, Docencia y Tecnología, N°39, 93–96. 10 de noviembre 2020, De U-cursos, Material Docente, Base de datos.
- Veiga-Neto, A. (2001). Incluir para excluir. En: Larrosa, J.; Skliar, C. (comps.)Habitantes de Babel. Política y Poética de la diferencia (pp.165–184). Barcelona:Laertes.
- Yolanda Fandiño Barros. (mayo 2014). Otredad y la discriminación de géneros. Advocatus, 11, 50–51. 12 de noviembre 2020, de Universidad Libre Seccional Base de datos.
- Ladd, P (2003). Understanding Deaf Culture: In Search of Deafhood, Inglaterra, Bristol, Multilingual Matters Ltd.
- Sierralta, Vianney (2010). Comunidad y Educación de las personas Sordas en Chile.
메타데이터
- post_id
- cf1ceb9d5735
- slug
- normalidad-v-s-comunidad-sorda-cf1ceb9d5735
- url
- https://medium.com/@gc-andreapaz/normalidad-v-s-comunidad-sorda-cf1ceb9d5735
- canonical_url
- https://medium.com/@gc-andreapaz/normalidad-v-s-comunidad-sorda-cf1ceb9d5735
- author_url
- https://medium.com/@gc-andreapaz
- status
- ok
- fetched_at
- 2026-07-28 07:38:09