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El desplazamiento de los ajolotes

El zoológico de Chapultepec es el segundo zoológico más grande de México y uno de los más visitados en todo el mundo, pues recibe…

Janethe Arlette · 2023-11-28 23:25 · 0 claps · 17.1 min read
#ajolote #axolotl #peligro-de-extinción #anfibios #amphibians
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El desplazamiento de los ajolotes

Foto de coolhuntermx.com

Foto de coolhuntermx.com

El zoológico de Chapultepec es el segundo zoológico más grande de México y uno de los más visitados en todo el mundo, pues recibe aproximadamente a 5.5 millones de visitantes cada año.

En dicho lugar, al pasar por donde se encuentran las jirafas y las cebras, se logra apreciar una gran casona, en la cual habitaban los elefantes de Chapultepec; algunos visitantes esperan aún ver elefantes, sin embargo, ya no los hay en este zoológico.

Desde 1958 este espacio fue hogar de estos enormes animales, hasta que en 2020 se anunció la creación de un museo, el cual ha sido convertido en un humedal dedicado a la conservación del Ajolote, creado por el ingeniero Armando Alonso, quien ha diseñado ecosistemas similares en el Parque Cuitláhuac en la alcaldía Iztapalapa.

A pesar de la efímera nostalgia, la curiosidad invade a quienes ven de cerca este lugar conocido como “La casa de los elefantes” y no sabían de su existencia, al descubrir la existencia de ajolotes ahí dentro, se forman esperando a que sea su turno de pasar de admirarlos, no sin antes recibir algunas indicaciones de la persona encargada del área.

¿Por qué el ajolote se encuentra en peligro de extinción?

El axolote o ajolote mexicano es una salamandra con la característica de conservar sus rasgos de larva en la vida adulta. Esta condición se conoce como neotenia, consiste en conservar su aleta dorsal de renacuajo, recorre casi la totalidad de su cuerpo, y sus branquias externas, las cuales sobresalen de la parte trasera de su ancha cabeza en forma de plumas.

Foto tomada de wordwildlife.org

Foto tomada de wordwildlife.org

Este animal pertenece a los anfibios, la palabra proviene del latín amphi (ambos) y bios (vida), que significa doble vida o dos ambientes, esto quiere decir que son tanto acuáticos como terrestres. En el mundo existen más de 8,000 especies divididas en tres grupos: ranas y sapos (sin cola), salamandras (con cola) y cecilias (sin extremidades).

Específicamente, el ajolote se encuentra en la lista roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN), la cual fue fundada en octubre de 1948 y con sede en Suiza, debido a la comercialización, la contaminación y pérdida de su hábitat; el principal lugar en donde se encuentran es en los canales de Xochimilco, al sur de la Ciudad de México. Generalmente esta especie permanece en el agua, en raras ocasiones se pueden encontrar a ajolotes quienes deciden salir del agua al madurar.

Su tamaño medio es de 15 centímetros, aunque puede llegar a medir 30. Es un animal el cual solía ser predador en su hábitat, pero ha sufrido la introducción de grandes peces y la llegada de garzas.

Parte de la población del ajolote mexicano se encuentra protegida dentro del Parque Ecológico de Xochimilco, este incluye un proyecto para la conservación del ajolote. Además, por iniciativa del Darwin Initiative Project de Reino Unido, se lleva a cabo un Plan de Acción Nacional para el Manejo y Conservación del Ajolote en Xochimilco. Sin embargo, su reintroducción en su hábitat natural no se ha llevado a cabo debido a la existencia de amenazas.

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Historia

Su primera aparición documentada

Las primeras referencias escritas que existen sobre el ajolote se tuvieron luego de que el explorador Barón Von Humboldt se llevara a París dos de estos ejemplares para mostrárselos al naturalista Georges Cuvier en 1864. Los europeos de todo el continente comenzaron a criarlos, y ese fue el comienzo de un robusto negocio que consistía en vender como mascota a estos animales, que se reproducen fácilmente en cautiverio. Actualmente se prohíbe tener a este anfibio en otros países para evitar el comercio y su cruza con otras salamandras.

El género Ambystoma, comúnmente llamados “Ajolote” abarca a 32 especies reconocidas actualmente, las cuales se distribuyen en Norteamérica, en el suroeste de Alaska y sur de Canadá y en el territorio mexicano.

En México existen 17 variedades de esta salamandra distribuidas en el noreste y centro del país, de las cuales 16 son endémicas. En la Ciudad de México viven dos especies: El ajolote de montaña, Ambystoma Altamirani y el Ambystoma Mexicanum, originario de Xochimilco. Algunos investigadores reportan una tercera especie en el norte de la ciudad, el Ambystoma Velasci. Mientras que el Ambystoma Mavortium comparte distribución con Estados Unidos y Canadá.

Ilustración tomada de conexión.cinvestav.mx

Ilustración tomada de conexión.cinvestav.mx

De estas 17 especies, 15 se encuentran en alguna categoría de riesgo dentro de la NOM-059-Semarnat-2010.

El Ambystoma Mexicanum está en la categoría de peligro de extinción, tres especies más como amenazadas y 11 más como sujetas a protección especial.

De acuerdo con el museo del ajolote, la clasificación taxonómica del género Ambystoma es:

Clase: Anfibia

Orden: Caudata

Sub-Orden: Salamandroidea

Familia: Ambystomatidae

Género: Ambystoma

Y este género engloba a las especies:

Imagen: Janethe Arlette

Imagen: Janethe Arlette

Leyenda

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la palabra ajolote proviene del náhuatl atl, agua y Xólotl, monstruo, que quiere decir monstruo acuático o monstruo de agua. Según la leyenda, el ajolote es la advocación del dios Xólotl, hermano gemelo de Quetzalcóatl.

Por un lado, el INAH menciona que la Leyenda del Quinto Sol cuenta que los dioses se reunieron en Teotihuacán, dos de ellos, Nanahutzin y Tecuciztécatl, se lanzaron a una gran hoguera para convertirse en el Sol y la Luna respectivamente. Para que el Sol se moviera, todos los dioses se sacrificaron, excepto Xólotl, quien le temía a la muerte, huyó y se transformó en maíz y luego en maguey para evitar ser sacrificado. A pesar de ello, estos intentos no fueron suficientes para pasar desapercibido, por lo que decidió refugiarse en el agua y tomó la forma del ajolote. El dios Ehécatl lo encontró y lo mató para cumplir con el sacrificio.

Por otro lado, Dionisio Eslava Sandoval, presidente de la organización Umbral Axochiatl contó a Mongabay Latam:

“Cuando Quetzalcóatl encontró a Xólotl recapacitó y le dijo: cómo te negaste a morir sacrificado para dar vida a otro elemento, toda tu vida permanecerás aquí, pero el día que tu elemento, el agua, ya no sirva, desaparecerás de la faz de la tierra junto a la raza humana.”

Foto tomada de eltiempo.com / iStock

Foto tomada de eltiempo.com / iStock

Respecto al origen este anfibio, el Museo del Axolote menciona que Axólotl en náhuatl quiere decir “Xolotl de agua” y se ha traducido como “juguete de agua”, “monstruo de agua”, “gemelo de agua” o “perro de agua”. Por lo tanto, mientras Quetzalcóatl es el “gemelo precioso”, Xólotl es “monstruoso y deforme”. Y explica la Leyenda del Quinto Sol y el surgimiento del ajolote de manera más extensa, según este museo ocurrió de la siguiente forma:

«Su historia comienza con la leyenda de la creación del Sol y la Luna, ocurrido en Teotihuacán, “El lugar donde los hombres se convierten en dioses”, uno de los lugares más sagrados para los nahuas, el gran templo-ciudad divina (hoy San Juan Teotihuacán, cerca de Otumba).

Aquí fue creado “El Quinto Sol”, la era en la que vivimos actualmente y que, según la cosmovisión nahua, desaparecerá a causa de temblores.

Así en el principio de esa era, cuando todavía no había nada, ni tiempo, el día estaba en la más absoluta oscuridad, en el país de las tinieblas. Entonces se reunieron los dioses, dueños del movimiento, y en Teotihuacán se dijeron: “¿Quién creará la luz?, ¿Quién alumbrará el mundo?” Tecuciztécatl, “El dios precioso, adornado y pretencioso”, divinidad muy rica que todo lo que ofrendaba era precioso, como las plumas de quetzal, se adelantó y dijo: “Yo me haré cargo”. Inmediatamente los dioses se preguntaron: “¿Quién será el otro?” Se hizo un absoluto silencio.

Ningún otro dios se atrevía a ofrecerse como voluntario. Todos temían sacrificarse. No hacían nada más que mirarse entre sí. Entonces los dioses se acordaron de Nanahuatzin, “El dios buboso, sarnoso”, un dios muy retraído que no hablaba. Entonces le solicitaron que él fuera el que alumbrara. Nanahuatzin aceptó de buena gana y sin vacilación: “Obedeceré lo que me han mandado”.

Ilustración de Gabriel Rodríguez, tomada de museodelaxolote.org.mx

Ilustración de Gabriel Rodríguez, tomada de museodelaxolote.org.mx

Y entonces se dispuso una enorme hoguera en el lugar llamado Teotexcalli, “La casa del peñasco de los dioses”. Durante cuatro noches hicieron penitencia en unos montes llamados Tzaqualli “El lugar del encierro”.

Mientras Nanahuatzin ofrendaba espinas de maguey con su sangre, cañas verdes atadas de tres en tres y bolitas de heno, Tecuciztécatl ofrecía espinas hechas de piedras preciosas, de coral colorado en vez de sangre, plumas de quetzal y pelotas de oro, deleitando al olfato con el mejor copal. En vez de copal, Nanahuatzin quemaba las costras de sus bubas.

Al final de la ofrenda comenzaron a adornar a Nanahuatzin y Tecuciztécatl; a uno lo ataviaron con plumas preciosas de Aztacómitl, al otro le tocaron la cabeza con un Maxtli de papel. Con todos alrededor, en el Teotexcalli ardió el fuego por cuatro noches. Acto seguido los dioses se colocaron de pie en dos filas al lado de la hoguera, listos para presenciar el espectáculo. Nanahuatzin y Tecuciztécatl se situaron frente al fuego, en medio de los demás dioses. Y entonces estos últimos ordenaron: “¡Venga Tecuciztécatl! ¡Entra al fuego!”

Aunque acometió contra la enorme pira, le ganó el miedo y dio marcha atrás. Volvió a intentarlo, hasta cuatro veces, el límite permitido por los propios dioses. Entonces se volvieron hacia Nanahuatzin y le dijeron: “¡Venga Nanahuatzin! ¡Entra al fuego!”. Cerró los ojos, e inmediatamente se lanzó a la hoguera. Comenzó a crujir en el fuego, y fue cuando Tecuciztécatl también se arrojó. En ese momento un águila pasó tan cerca que dicen que por eso las águilas tienen las plumas color negro. También pasó un tigre, y como éste no se quemó, sólo se chamuscó un poco, fue así como quedó medio manchado.

Entonces los dioses esperaban que saliera Nanahuatzin. De repente todo se tornó rojizo, como si en todos lados estuviera amaneciendo. Los dioses se hincaron para ver aparecer a Nanahuatzin ya como astro luz. No se sabía por dónde saldría, porque por todas partes había luz. Entonces ciertos dioses como Quetzalcóatl, “La serpiente emplumada”, miraron al oriente y dijeron: “Por aquí ha de salir el Sol”. Fue tal la resplandecía de Nanahuatzin que nadie lo podía mirar.

Ilustración tomada de museodelaxolote.org.mx

Ilustración tomada de museodelaxolote.org.mx

Después de él y en el mismo lugar apareció Tecuciztécatl. Y los dioses se preguntaron: “¿Acaso está bien que vayan los dos a la par?” “¡No!”, se contestaron. En este momento uno de los dioses golpeó con un conejo a Tecuciztécatl, con lo que le suprimió el resplandor, quedando la Luna como está ahora.

Después de un rato que el Sol y la Luna habían aparecido, los dioses se dieron cuenta de que permanecían inmóviles, por lo que dijeron: “¿Cómo podremos vivir con un Sol sin movimiento?”.

“Sacrifiquémonos y hagamos que resucite con movimiento por nuestra muerte” Y entonces Echécatl, dios del viento, se encargó de matar a los dioses. Sin embargo, la historia dice que hubo un dios, Xólotl, gemelo de Quetzalcoátl, que se rehusaba a morir.

En ese momento, Xólotl dijo: “Oh dioses, ¡que no muera yo!”. Lloraba tanto este dios, que se le hincharon los ojos. Al llegar Ehécatl a matarlo, Xólotl escapó despavorido.

Huyó hacia las milpas donde se escondió entre los maizales. Ahí se convirtió en el pie de maíz que tiene dos tallos, que los campesinos llaman xólotl. Cuando el viento lo descubrió echó a correr y se escondió entre los magueyes, convirtiéndose en un maguey de penca doble llamado mexólotl, al ser nuevamente hallado, volvió a huir.

Ilustración tomada de museodelaxolote.org.mx

Ilustración tomada de museodelaxolote.org.mx

Finalmente se sumergió en el agua, convirtiéndose en axólotl, el ajolote, donde fue capturado y muerto para consagrarse para siempre como uno de los manjares predilectos de los príncipes aztecas.»

A pesar de las versiones, las cuales varían un poco, todas recaen sobre Xólotl, a quien dependiendo de la leyenda en ocasiones se le conoce como el dios del fuego y el rayo, pero también suele ser conocido como el dios de la muerte, la resurrección y el juego.

Peligros y acciones

En la época prehispánica, los ajolotes eran abundantes en los lagos de la cuenca, tras la Conquista, la mayor parte de estos lagos se secaron, la urbanización, contaminación, modificación y destrucción de su hábitat han contribuido a su estado de peligro de extinción. En los últimos años la población de ajolotes ha disminuido 6,000 veces; solo quedan algunos pocos en los canales de Xochimilco, Tláhuac y Chalco.

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en 1998, en el lago de Xochimilco existían 6 mil ajolotes (Ambystoma mexicanum) por kilómetro cuadrado.

En 2014, el Instituto de Biología (IB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó un nuevo análisis y detectó 35 anfibios de esta especie por kilómetro cuadrado, de acuerdo con Horacio Mena González, médico veterinario, investigador y coordinador de la colonia de Axolotes del Laboratorio de Restauración Ecológica del IB de la UNAM.

Israel Rebattú, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, recuerda:

“En mi infancia aún me tocó que en cuanto llovía ¡Aparecían ajolotes por todos lados! ¡Era increíble! En cualquier charco estaban, literal. Jamás cruzó por mi mente que esos bellos animales iban a estar en peligro de extinción.”

Foto tomada de eltiempo.com / iStock

Foto tomada de eltiempo.com / iStock

Tras la construcción del puente vehicular Periférico — Cuemanco, al suroriente de la capital, las promesas del gobierno capitalino para solucionar las afectaciones ambientales causadas por dicha construcción fueron restaurar la zona e instalar humedales artificiales en Periférico Oriente, así como la creación de ANFIBIUM: Museo del Axolote y Centro de Conservación de Anfibios en Chapultepec.

De acuerdo con la entonces Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, expresó respecto a ANFIBIUM:

“Este es un proyecto de difusión científica que está vinculado con los espacios de Xochimilco. El objetivo es fomentar y preservar los humedales y fauna de Xochimilco.”

En agosto del 2021 declaró en conferencia de prensa que este proyecto formaba parte del Plan Nacional Bosque Chapultepec: Naturaleza y Cultura.

Por su parte, Fernando Gual, director de Zoológicos de la Ciudad de México, declaró:

“Queremos tener ejemplares de los 17 tipos de ajolotes que hay en el país y naturalmente los endémicos del Valle de México.”

ANFIBIUM debió inaugurarse en diciembre del 2021, sin embargo, su inauguración se celebró hasta febrero del 2023. De acuerdo con Marina Robles, titular de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) aseguró en una conferencia de prensa del 2020 que este espacio tiene la finalidad de crear un espacio para la reproducción y conservación del ajolote; aunque expertos aseguraron que el proyecto del Gobierno de la Ciudad de México no tiene sustento ambiental.

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Horacio Mena, junto a Luis Zambrano, recibió la invitación de Gual para participar en el proyecto (ANFIBIUM), pero ambos rechazaron trabajar en el proyecto por considerar que la finalidad no era ayudar a la conservación del hábitat de este animal.

“En su momento vertimos varias ideas porque había mucha fantasía. El proyecto lo traen arquitectos y diseñadores que no tienen idea de las diferentes especies que quieren introducir. Si no tienen ecosistemas sanos, entonces lo único que tienen es un museo, no centro de conservación.” Declaró Mena.

Para el veterinario, el objetivo de este museo no es involucrar a la población en el rescate de la especie, sino “distraer la visión de las personas interesadas.”

La SEDEMA reconoció que en este zoológico entre el 2013 y febrero del 2022 murieron 339 ajolotes, sin especificar cuantos estaban vivos. De estos, 296, es decir, el 87% murieron por una infección provocada por una bacteria no tratada.

Dolores Chávez, bióloga y exintegrante del Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco de la UAM Xochimilco, señaló que posiblemente estas muertes se hubieran evitado con un filtro que disminuyera la presencia de la bacteria y, por lo tanto, contratar a personal capacitado.

Con el anuncio del Museo, el Zoológico de Chapultepec adquirió ajolotes de Toluca, Lerma y Pátzcuaro. Entre 2020 y 2022, 98 ajolotes murieron, entre ellos algunos de estas especies.

Foto tomada de unotv.com / Pixabay

Foto tomada de unotv.com / Pixabay

Al entrar a ANFIBIUM se puede contemplar un mural pintado por el artista Koka Engel, conocido en Instagram como koka.mexico, seguido de algunos recuadros con datos curiosos e interesantes, los cuales explican la historia, evolución e importancia del ajolote a los visitantes del lugar, a pesar de ello, generalmente pasan desapercibidos.

Al adentrarse más se pueden apreciar las primeras peceras con salamandras, con su respectiva etiqueta para conocer la especie exacta. Sin embargo, son apreciadas durante unos escasos segundos, pues los visitantes apresuran su paso para encontrar al protagonista de este espacio.

Al encontrarlo los visitantes se toman más tiempo para admirar al célebre animal, presionados por las demás personas quienes esperan para verlo también continúan su recorrido. Al centro se encuentra un estanque con peces, los visitantes curiosos observan de todos los ángulos posibles esperando encontrar más ajolotes.

Frente a dicho estanque, está un enorme muro con información de las 33 especies de ajolotes, el cual, al igual que los demás en el resto del museo y que son de menor tamaño, es ignorado por la mayoría de las personas.

Al subir las escaleras, casi por inercia se forma una fila, la cual va avanzando continuamente para observar a través de un cristal una serie de peceras con varios ejemplares de ajolotes en cada una y después bajar las escaleras.

En abril del 2023 Luis Zambrano González, titular del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología, dio a conocer la campaña de recaudación de fondos: AdoptAxolotl, para proteger el ecosistema y permitir el desarrollo natural del ajolote (Ambystoma mexicanum), y en noviembre de 2023 dio a conocer la edición 2024 de dicha campaña para promover la conciencia sobre su conservación.

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Zambrano González recalcó:

“Gracias a estos censos nos dimos cuenta de que está al borde de la extinción y si no hacemos algo se perderá en vida silvestre en unos años.”

El ajolote, es una especie de importancia natural y cultural de México, endémica de la zona lacustre de Xochimilco y está en peligro de extinción en su ecosistema natural, una zona contaminada y afectada por aguas en mal estado, turismo irresponsable y variedades de peces introducidas como la carpa y la tilapia, que depredan al anfibio nacional.

“No es especie si no se encuentra en su hábitat”, expresó Zambrano, debido al interés en los últimos años por poseer a estos anfibios como mascotas, en acuarios y hasta en caricaturas y videojuegos en varios países. “Debemos conservar la especie, y dejar que se reproduzca en su ecosistema natural que está en nuestro país.”

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El Laboratorio de la UNAM impulsó acciones para el estudio y preservación de la especie, como la creación de colonias de este tipo de salamandra, rehabilitación de chinampas, implementación de refugios, la creación de etiqueta chinampera y la campaña AdoptAxolotl.

De acuerdo con Alejandra Rodríguez Cid, comunicóloga egresada de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, quien se dedica al cuidado de estos anfibios “Los canales de Xochimilco eran el hábitat natural de este anfibio, pero con la colonización se introdujeron diversos animales los cuales son sus depredadores, como las carpas, aunque fueron introducidas como fuente de alimentación para los pobladores estás han ido acabando con la población de los ajolotes.”

Además, declaró:

“Para las garzas que también fueron introducidas en Xochimilco, el ajolote representa una especie fácil de cazar. La contaminación de los canales, principalmente promovida por turistas tanto nacionales y extranjeros, ha impedido su desarrollo de forma natural.”

Dicha contaminación en los canales les llega a provocar heridas en sus aletas.

Su auge

El ajolote es una de las especies más fascinantes para la ciencia y ha sido motivo de inspiración de escritores como Juan José Arreola, Octavio Paz y Julio Cortázar, y de pintores como José María Velasco y Diego Rivera.

Su aspecto e importancia ecológica ha hecho que la imagen del ajolote aparezca en murales, videojuegos y caricaturas japonesas. Actualmente es la mascota del equipo de basquetbol de la Ciudad de México, además de aparecer en el billete de 50 pesos, emitido por el Banco de México de la familia G, considerado como uno de los más bonitos del mundo.

Ilustración tomada de blog.xcaret.com

Ilustración tomada de blog.xcaret.com

“El ajolote debería ser el animal insignia de México, por ser el más antiguo y ser endémico del Valle de México.” — Alejandra Rodríguez

El 1 de febrero se conmemora el Día Nacional del Ajolote Mexicano.

Ilustración de la Secretaría del Medio Ambiente — Gobierno del Estado de Michoacán

Ilustración de la Secretaría del Medio Ambiente — Gobierno del Estado de Michoacán

¿Un arma de doble filo?

Rodríguez cree que el auge de los ajolotes es moda, pues hasta hace aproximadamente tres años, existía una comunidad muy cerrada de los amantes de los anfibios y ajolotes. A partir del surgimiento del billete de $50 muchas personas voltearon a ver a este animal y la popularidad de este animal entre los niños es gracias a los programas y la difusión las escuelas.

Tal es el caso de Santiago Hernández, un pequeño quien comenta lo que ha aprendido en la escuela sobre los ajolotes: “¡Si pierde una parte de su cuerpo le puede volver a crecer! Además, ¡Son pequeños por siempre!”, expresa emocionado y haciendo referencia a la apariencia de los anfibios.

Por su parte, Rafael Galán, otro pequeño, comenta haber conocido la existencia del ajolote gracias a videos sobre el videojuego Minecraft, y gracias a más videos dedicados al ajolote y espacios como ANFIBIUM ha conocido como es el animal en realidad, así como las habilidades de regeneración que poseen.

La aparente preocupación por la preservación de este animal ha causado la liberación de ajolotes criados en cautiverio en lugares poco adecuados para su desarrollo, pues no se toman en cuenta factores externos que podrían afectar su supervivencia, por eso, Alejandra duda de que su fama salve al ajolote del peligro en el que se encuentra.

Habilidades y cuidados

Estos anfibios mexicanos no siempre completan la metamorfosis, etapa en la que pasan de larva a adulto, algunos presentan paedomorfosis o neotenia, lo cual causa un “aspecto juvenil” en los ajolotes, es decir, son adultos, pero conservar características de las larvas como las branquias externas y la aleta de la cola.

Tienen cuatro patas, las anteriores tienen cuatro dedos y a su vez, las posteriores tienen cinco dedos. Principalmente respiran a través de las branquias, pero también pueden respirar a través de la piel.

Ilustración tomada de blog.xcaret.com

Ilustración tomada de blog.xcaret.com

Alejandra recalca que la compra de los ajolotes debe ser a través de personas autorizadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) debido al riesgo de extinción en el que se encuentran y explica algunas de sus principales características:

“Los ajolotes se clasifican de acuerdo a su fenotipo, deben vivir en agua fría, un ajolote hembra / una ajolota puede poner entre 500 y 1,000 huevecillos. Y cuando esta pone huevos, debe dejarse por lo menos tres días para que desove, después debe cambiarse a otra pecera para mantener a los huevecillos a salvo.”

Todo ser vivo requiere de cuidados, atención y tiempo, por lo que la egresada de Acatlán hace hincapié en que la reproducción de los ajolotes en cautiverio es relativamente fácil, pero la crianza de estos es lo difícil.

Los ajolotes mantienen latente su potencial de transformarse, a pesar de producir poca cantidad de tiroxina, hormona que provoca la metamorfosis, si se la suministran en laboratorio se transforma en salamandra. Además, tienen la cualidad de poder regenerar extremidades perdidas, incluso parte de su cerebro o corazón.

Su fama ha hecho que se abran distintos espacios para su exhibición y cuidado en la capital del país, como ANFIBIUM Museo del Axolote y Centro de conservación de Anfibios, ubicado en el Zoológico de Chapultepec, Axolotitlán: Museo Nacional del Ajolote ubicado en la Alcaldía Álvaro Obregón o el ajolotario de Xochimilco; además de la mercancía que se produce usando la imagen de este famoso animal en toda la ciudad.

Tal es el caso de Allison Gutiérrez, quien no sabía que existen otros lugares dedicados al cuidado de la especie y los conoció gracias a la difusión que les ha hecho en los últimos años, por su parte, Michelle Martínez piensa que visitar ANFIBIUM es un lugar apropiado para conocer más del ajolote y además cree que parece un Alebrije.

Dante Jiménez, otro visitante quien los conoció gracias a una exposición a la que asistió de niño, además cree que la sociedad no le tiene amor a la naturaleza y se ha descuidado a esta especie.

Al salir de ANFIBIUM, se puede notar más datos curiosos sobre el animal y el espacio creado para ellos en el zoológico. En el recorrido hacia la salida se pueden encontrar peceras aisladas con peces, carpas y tortugas.

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Aunque varios de los visitantes conocen el riesgo en el cual se encuentran los ajolotes, no saben de la existencia de más lugares similares en la ciudad, algunos no conocen las habilidades de estos animales y otros más no conocen este sitio dedicado a los anfibios en Chapultepec y se limitan a pedir informes, deducen que la entrada tiene costo y siguen su recorrido por el zoológico.

Mientras que a los niños solamente les queda obedecer a sus padres, esperar regresar otro día y poder entrar a ese lugar en el que ven a varias personas formadas para entrar, y se encuentra, entre otras especies, este afamado animal.


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