¿Realmente la tecnología nos ha hecho más impacientes… o siempre lo fuimos?
Es muy común escuchar frases como: “Hoy en día, todo es al instante, ya nadie sabe esperar ni un minuto, ya no saben ser pacientes.” Mi…
¿Realmente la tecnología nos ha hecho más impacientes… o siempre lo fuimos?
Es muy común escuchar frases como: “Hoy en día, todo es al instante, ya nadie sabe esperar ni un minuto, ya no saben ser pacientes.” Mi mamá dice algo parecido cada vez que hablamos de redes sociales: “Con tanto Instagram y todo a un clic, ya nadie sabe esperar, todo lo quieren ya.” Durante mucho tiempo, estuve de acuerdo con ella.
Pero luego me puse a pensar: ¿de verdad hemos dejado de ser pacientes? ¿Acaso en el pasado la paciencia era la norma y no una virtud? ¿Es verdad que ha cambiado la proporción de gente paciente versus impaciente?
Es cierto que hoy en día todo parece más rápido. Lo que antes era un viaje de meses, ahora toma horas. La comunicación que antes se medía en días o semanas, hoy es inmediata. Podría parecer que la paciencia en el pasado era algo natural, más una necesidad que una virtud. Pero, ¿esto significa que hoy somos menos pacientes? ¿O solo que los tiempos de espera han cambiado?
Tomemos el ejemplo de un viaje. Imagina que tomas un vuelo que sabes que va a durar cuatro horas. Si el vuelo se retrasa y llevas seis horas sin llegar, ahí es cuando empiezas a perder la paciencia. La impaciencia surge cuando el tiempo de espera supera nuestras expectativas. Ahora, si retrocedemos quinientos años, un viaje similar a caballo podría haber tomado tres semanas. Si la expedición se complicaba y terminabas tardando ocho semanas en llegar, ¿no crees que también habrías perdido la paciencia?
Otro ejemplo: un rey hace siglos da una instrucción a un súbdito, sabiendo que la tarea debería completarse en menos de tres horas. ¿Sería ese rey más paciente que un ejecutivo moderno esperando algo en un plazo similar? No lo creo. La impaciencia aparece cuando algo tarda más de lo esperado, sin importar la época. De hecho, si lo piensas, antes éramos menos pacientes: un error podía costarle la vida al súbdito, ya que el rey probablemente mandaría a ejecutarlo por no cumplir. Hoy en día, el ejecutivo solo mandaría un mensaje diciendo: “Te lo encargo mucho, porfa.” Las consecuencias de la impaciencia eran mayores entonces; había menos espacio para errores y para ser paciente.
Mi conclusión es que éramos igual de impacientes hace 500 o 1000 años. La paciencia siempre ha sido una virtud, algo valioso precisamente porque no todos la practicaban, y sigue siendo así hoy. Si hace siglos un aldeano entraba a una taberna y se tardaban siete horas en traerle una cerveza, probablemente también perdía la paciencia (¿Y quién no, mano?).
Y, para probarlo, traigo ejemplos de diferentes épocas que muestran cómo la paciencia siempre se ha visto como algo admirable, no como algo común:
Más de 2000 años atrás
- “A jug of water is filled drop by drop.” — Dhammapada, texto budista (siglo III a.C.)
- “Endurance is one of the most difficult disciplines, but it is to the one who endures that the final victory comes.” — Buddha
1000 a 2000 años atrás
- “Patience is the companion of wisdom.” — Saint Augustine (siglo IV d.C.)
- “How much better to endure all that we may meet, no matter where it may come from!” — Seneca, filósofo estoico (siglo I d.C.)
500 a 1000 años atrás
- “Patience is bitter, but its fruit is sweet.” — Avicenna, filósofo islámico (siglo X d.C.)
- “For those who are patient, the waiting is not the punishment, it is the grace.” — Rumi (siglo XII d.C.)
100 a 400 años atrás
- “How poor are they that have not patience! What wound did ever heal but by degrees?” — Othello, William Shakespeare (siglo XVI-XVII)
- “Patience is a virtue, though no longer common, it is still invaluable.” — Thomas Browne (siglo XVII)
- “He that can have patience can have what he will.” — Poor Richard’s Almanack, Benjamin Franklin (siglo XVIII)
Como ves, la paciencia siempre ha sido una virtud, difícil de alcanzar y, por eso mismo, admirada. Desde tiempos antiguos, se hablaba de la paciencia como algo raro y valioso. Y, claro, ninguno de estos pensadores tenía Instagram ni usaba Tinder.
Peter Thiel, fundador de PayPal, solía hacer una pregunta en sus entrevistas de trabajo para evaluar a los candidatos: “What important truth do very few people agree with you on?” Es difícil de contestar porque requiere desafiar ideas que la mayoría da por sentadas y proponer una verdad que pocos comparten. Yo ya tengo mi respuesta: la tecnología no nos ha vuelto impacientes; la paciencia siempre ha sido una virtud. De hecho, tal vez hoy tenemos más recursos para ejercitarla que nunca antes.
¿Realmente es la tecnología o solo nosotros mismos? Yo creo que la paciencia es algo que está en uno mismo, no en factores externos. Si no estás de acuerdo conmigo, quizás solo es cuestión de trabajar tu paciencia para verlo — o tal vez prefieres culpar a la tecnología o a otros factores antes que aceptar que es algo que está en tu control.
Si llegaste hasta aquí, en un mundo donde la mayoría de los lectores se quedan en el headline, quizás ya estés más cerca de la paciencia de lo que piensas.
메타데이터
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