Luchas por la ciudad de Monterrey (5): La Reingeniería de Monterrey (2015–2025)
Mientras en las cúpulas del poder sueña con una ciudad más compacta, verde e inteligente, en los barrios de Monterrey se vive una realidad…
Luchas por la ciudad de Monterrey (5): La Reingeniería de Monterrey (2015–2025)

Mientras en las cúpulas del poder sueña con una ciudad más compacta, verde e inteligente, en los barrios de Monterrey se vive una realidad distinta. Desde la Loma Larga hasta el Fraccionamiento Bernardo Reyes, pasando por Alta Vista, Nueva España o Tierra y Libertad, los proyectos de “rediseño urbano” han dejado de ser simples planes: se han vuelto amenazas cotidianas. Esta es la historia de una ciudad que está siendo rediseñada desde arriba, sin mirar a quienes viven abajo.
La reingeniería de Monterrey no comenzó en 2024 con MTYIdeal. Como explicó Lylia Palacios (2018), es la continuación de una larga historia de apropiación territorial por parte de una élite empresarial que, en el siglo XX, utilizó la ciudad como base para su industrialización, y que hoy la transforma en activo financiero para el turismo, los servicios y el espectáculo. Si ayer se expulsó al ejidatario, hoy se desplaza al vecino. Si ayer se necesitaba su fuerza de trabajo, hoy su presencia es una “incomodidad visual”. El caso de la colonia del Valle es paradigmático: terrenos comprados en sigilo, uso de suelo modificado, agricultura desplazada. Todo esto fue presentado como progreso, igual que hoy lo son los distritos urbanos (Palacios, 2018).
Lo que en apariencia es una propuesta incluyente y sustentable, en realidad sigue el viejo patrón de las transformaciones urbanas que subordinan la vida a las inversiones. Lo novedoso no es el plan, sino los mecanismos de legitimación que se han sofisticado. Hoy no basta con el discurso del progreso: ahora es necesario hablar en nombre de la sostenibilidad, la innovación o la resiliencia.
Así se presenta el Distrito Tec, como si fuera un ejemplo de planeación participativa y equitativa. Sin embargo, en la experiencia de las vecinas de Alta Vista y Nueva España se revela una historia muy distinta. Según testimonios recogidos en 2021, el distrito fue aprobado sin consulta real, y desde entonces se ha modificado el tránsito, destruido espacios públicos, colapsado drenajes y reducido la presión del agua. Lo que antes era una comunidad hoy es ruido, luz artificial y edificios que asfixian. Todo para facilitar un modelo de vida elitista, impulsado por el ITESM y sus socios inmobiliarios (Junta de Vecinos, 2021).
Esta historia se repite en el Fraccionamiento Bernardo Reyes. Allí, el nuevo Distrito Monterrey Norte pretende triplicar la densidad habitacional sin renovar redes de agua o drenaje, bajo la promesa de “mejores condiciones de movilidad”. Pero quienes viven allí saben que la infraestructura es obsoleta, que las fugas de químicos de la empresa CYDSA fueron una amenaza constante durante décadas y que, ahora que lograron un poco de tranquilidad, el municipio pretende modificar el uso de suelo de sus propiedades para autorizar construcciones verticales (Relatoría, 2021).
En la colonia Independencia, la historia ha sido más larga y más clara. Desde 2018, múltiples voces vecinales y académicas han denunciado el intento de transformar la zona en un distrito comercial, turístico y de alta densidad con el nombre de “Distrito Nueva Independencia”. La estrategia ha sido la misma que en otros puntos de la ciudad: primero el anuncio de una interconexión vial como detonante, después la promoción de una cruz monumental como símbolo identitario, y finalmente el despliegue de discursos sobre regeneración urbana, mejora de la movilidad y desarrollo cultural. Pero detrás de estos anuncios se esconde una lógica de gentrificación y desplazamiento.
Las vecinas y vecinos de la Loma Larga lo han advertido en comunicados, cartas, asambleas y protestas: no se trata de una modernización inclusiva, sino de una ofensiva territorial que amenaza con desmembrar el tejido comunitario que caracteriza a la colonia. Espacios como la secundaria Jesús M. Montemayor o el tanque de agua del Cerro son elementos simbólicos y funcionales para la vida barrial, pero han sido puestos en riesgo por las ambiciones del gobierno y los desarrolladores.
Frente a esto, la comunidad ha desplegado formas de organización que combinan la historia oral, el acompañamiento académico, el uso de amparos y una intensa producción cultural de resistencia. No es casualidad que esta colonia haya sido excluida, en parte, del discurso oficial sobre los “barrios tradicionales”: su existencia organizada y combativa incomoda a quienes quieren reducir la ciudad a un plano de inversiones.
En palabras de las y los vecinos, lo que se plantea como desarrollo es, en realidad, una nueva forma de desplazamiento y despojo. Este patrón no es accidental. En mi segundo artículo sobre el plan Mty Ideal 2040 (Diaz Tamez, 2024) critiqué la categoría de “barrios tradicionales” como herramienta del poder para seleccionar qué memorias merecen conservarse. Mientras que zonas como la Purísima son incluidas, otras como Tanques de Guadalupe o Tierra y Libertad son deliberadamente excluidas. La razón no es histórica: es económica. Estos espacios estorban a los planes de interconexión o al desarrollo inmobiliario, y por ello se borran del mapa del patrimonio.
Lo que se intenta preservar no es la historia de la ciudad, sino las zonas que pueden transformarse en atractivo turístico o recurso de inversión. Se legitima así una visión selectiva del pasado, mientras se excluyen las memorias vivas de los sectores populares. Y sin embargo, las comunidades no están en silencio. Desde el colectivo Académicxs 43 (2023) hasta testimonios como los recopilados por Lylia Palacios (2024) o los de las vecinas organizadas, emerge una narrativa distinta: la ciudad como espacio de vida y no como mercancía. La memoria no es un museo: es una red de afectos, de oficios, de fiestas, de luchas.
La historia de las colonias no se cuenta en los planes de desarrollo, sino en las biografías de quienes han resistido a las transformaciones impuestas. En el cerro, en los mercados, en las calles sin pavimentar, en las asambleas vecinales. El patrimonio no se mide por su estetización, sino por su raíz en la comunidad. La ciudad no necesita nuevos slogans publicitarios ni infraestructuras de vitrina: necesita justicia urbana, reconocimiento del derecho al arraigo, así como derechos que no estén sujetos al capital.
Pensar la ciudad desde abajo es reconocer que el problema no es técnico, sino político; que la participación no puede limitarse a foros vacíos ni a consultas manipuladas; que la única ciudad posible es aquella que se construye con quienes la habitan. Monterrey no necesita una nueva versión desde las cúpulas del capital y la tecnología. Necesita escucharse desde abajo. Los distritos no son neutros: son herramientas de despojo disfrazadas de urbanismo. Frente a ellos, queda la dignidad de los barrios, el derecho a decidir sobre su presente, y el grito que resuena en cada calle: “¡Nadie se va, todos nos quedamos!”
Referencias
Académicxs de Monterrey 43. (2023). La Indepe por Académicxs de Monterrey 43. https://academicxsmty43.blog/2023/02/21/la-indepe-academicxs-de-monterrey-43/
Diaz Tamez, A. D. (2024). El tradicional problema de los barrios (Contra MTYIDEAL2040) 2/5. Medium. https://medium.com/@arnoldo.diaztamez/de30d9fdadd8
Junta de Vecinos de las Colonias Alta Vista y Nueva España. (2021). Rechazo al Programa Parcial Distrito Tec [Anexo 1].
Palacios, L. (2018). La segunda reingeniería de Monterrey. Antixhistoria. https://antixhistoria.wordpress.com/2018/10/22/segunda-reingenieria-monterrey
Palacios Hernández, L. (2024). El arte de habitar la Loma Larga. En L. Palacios Hernández (Coord.), La colonia Independencia, barrio donde nací. Historia, contextos y resistencia popular (pp. 287–314). Universidad Autónoma de Nuevo León.
Relatoría sobre nuestra oposición al Proyecto Distrito Monterrey Norte. (2021). [Anexo 2].
Anexos
Los siguientes textos fueron enviados por las vecinas del Fracc. Bernardo Reyes y Alta Vista-Nueva España tras una compartición en la que también participaron vecinas y vecinos de la colonia Independencia y del Barrio Antiguo. Originalmente se usaron para escribir el artículo *¿Por qué se rechaza a los Distritos Urbanos?: Comentarios y experiencias tras el cierre de la “Consulta Pública” compilado en el libro La Indepe por Académicxs de Monterrey 43*.
Anexo 1
Rechazo al Programa Parcial Distrito Tec
Los habitantes de las colonias Alta Vista y Nueva España rechazamos rotundamente el Programa Parcial Distrito Tec, porque nunca lo pedimos o buscamos los cambios para nuestras colonias y avenidas circundantes. No lo aprobamos de ninguna manera, porque constituye una agresión directa a nuestros derechos humanos y ciudadanos. No lo aceptamos porque viola lo establecido en las leyes del Estado de Nuevo León y la propia Constitución que nos protege y ampara.
Desde el 2015 a pesar de nuestro rechazo el programa Distrito Tec fue aprobado. Desde entonces el Gobierno Municipal de Monterrey en turno se ha aliado a poderes económicos fácticos y les ha facilitado el que se apoderen de zonas urbanas como la nuestra, violentando la tranquilidad, la vida y en algunos casos hasta la salud de los que habitamos en esta zona.
Las colonias Alta Vista y Nueva España desde sus orígenes a principio de la década de los cincuentas se erigieron como fraccionamientos residenciales unifamiliares. Desafortunadamente de cuatro áreas verdes con que contaban originalmente nuestras colonias sólo quedó la pequeña plaza a un costado de la Iglesia San Juan Bosco y el resto fueron vendidas a particulares durante diferentes administraciones municipales.
Somos colonias colindantes del Tec de Monterrey y hemos padecido que el alumnado y personal invadan las calles ya sea en tránsito o para estacionarse; los sentidos de las calles y avenidas circundantes fueron cambiados para facilitarles la llegada y salida al Instituto, además de que las han estrechado con camellones y banquetas agrandadas con el pretexto de darle movilidad segura a los peatones, pero que al ampliarlas no solo se han perdido los carriles de circulación vehicular, también estos espacios públicos han pasado a formar parte de su campus. Todo ha ocasionado también el que ya no contemos con entradas directas y que tengamos que rodear hasta un kilómetro para llegar a nuestras casas.
La densificación genera impactos distintos según sea el espacio social, físico y económico donde se aplica. Las estrategias de densidad que se diseñan para una localidad específica siempre deben de obedecer a las necesidades, prioridades y sobre todo las realidades del contexto; el programa Distrito Tec solo es un proyecto inmobiliario y comercial que pretende provocar la gentrificación de nuestros espacios, somos familias completas las que aquí habitamos, es decir aquí vivimos abuelos, hijos y nietos y una de las justificantes por demás discriminatoria de este proyecto invasor es el de que la población de estas colonias ya es vieja y por lo tanto hay que repoblar con gente joven y con poder adquisitivo suficiente para adquirir las viviendas costosas y que requiera los servicios comerciales elitistas que planean ofrecer en los grandes edificios que están construyendo o pretenden hacerlo y para eso requieren modificar usos de suelo y densidades, que impactarán severamente al medio ambiente de la zona pues no es necesario ser un experto para saber lo que el hacinamiento poblacional produce una serie problemas como lo son que los drenajes existentes ya se ven colapsados, la energía eléctrica falla constantemente y la presión del agua ha disminuido considerablemente por el llenado de cisternas de estos esperpentos arquitectónicos que nublan e invaden e impiden gozar del paisaje ya perdido. Con la gran carga de construcciones se reduce la capacidad de absorción pluvial, provocando inundaciones y encharcamientos. La construcción de multifamiliares, quita o estorba la luz natural, las descargas sanitarias son excesivas para un drenaje planeado para recibir solo lo de viviendas unifamiliares. Indiscutiblemente se usa más energía en la construcción y mantenimiento de edificios de alta densidad. Los grandes edificios limitan la posibilidad de ciertos sistemas de energía como solar pasivo. Los residuos domésticos aumentarían en grado superlativo. Este hacinamiento de viviendas crea angustia psicológica, sobrecarga cognitiva, pérdida de control personal, ansiedad.
La pérdida de privacidad aumenta con las molestias que provocadas por el ruido y la luz artificial. Es decir que lo que son ganancias para los desarrolladores son pérdidas para los ciudadanos. Porque cuestan más los servicios para mantener desarrollos inmobiliarios de alta densidad y toda la infraestructura es pagada y sostenida con recursos públicos que salen del bolsillo de los ciudadanos. Estos megaproyectos por su forma y funcionamiento solo son acumuladores de capital para sus desarrolladores y al mismo tiempo promotores de que la vida cotidiana de quienes habitan en ellos, se vuelva cada vez más individual, rompiendo y finalmente acabando con el pensamiento colectivo de la sociedad, que es lo que está de fondo, pues de esta forma se aísla al ciudadano y se desintegra a la comunidad que pudiera ser el obstáculo que interfiriera con futuros proyectos.
Monterrey es una ciudad con características propias y muchas deficiencias debidas al saqueo y la irresponsabilidad en sus funciones de quienes han administrado los recursos públicos y no estamos de acuerdo con que en aras de un supuesto proyecto de modernismo y de beneficio social llamado Distrito Tec, quieran apropiarse de los bienes de nuestra comunidad y los propios que a fuerza de arduo trabajo hemos constituido como el patrimonio de nuestras familias. Aquí elegimos vivir y lo haremos con nuestras condiciones. sin imposiciones de estilos de vida elitistas y discriminatorios. Nosotros nunca hemos agraviado a nadie; al contrario, la agraviada con estos proyectos invasores es nuestra comunidad.
No aceptaremos la imposición de un proyecto inmobiliario privado disfrazado de Desarrollo Urbano público. El abandono total de su responsabilidad social y la forma indebida en que el gobierno del Estado y el municipal han utilizado su papel regulador y ordenador del territorio y los recursos públicos colectivos; permitiendo y promoviendo que se privatice lo público; que crezca el dominio de la empresa privada sobre los procesos de construcción y reconstrucción de la armazón urbana, han impulsando y abierto el camino a su privatización discriminando y excluyendo a ciertos sectores de la población como el nuestro.
El DISTRITO TEC por su dimensión e impacto modificará no solo nuestro entorno, sino toda la estructura urbana y con su efecto se afectará rentas y precios del suelo y habrá un aumento exagerado del impuesto predial como ya lo hemos visto.
Con este Plan no solo tratan de apropiarse de nuestro espacio también tratan de ejercer un control sobre la población de la zona al tratar de “institucionalizar” la participación ciudadana a través de programas como el de “VECINOS VIGILANTES URBANOS” o el “Comité de Representantes del Distrito Tec” que por sus reglamentos limitarían el accionar de los ciudadanos habitantes y restringirían su autonomía
En el 2015 los ciudadanos desconocíamos, hasta que fue puesto a consulta, cuál era el proyecto real para esta zona, nunca se nos informó o se estableció claramente si este proyecto contendría las acciones posibles y sobre todo convenientes para un desarrollo urbano y no solo no contempla esto, sino que todas las acciones propuestas son para sostener y coadyuvar el proyecto expansivo y comercial del ITESM y sus socios. Nunca hubo tal participación ciudadana en la elaboración de este Proyecto, las firmas de asistencia a reuniones de vecinos en el Tec las utilizaron fraudulentamente para justificar la participación ciudadana.
A continuación algunos de los artículos donde existe incongruencia del Programa Distrito Tec con las leyes de estatales y federales.
En el Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Monterrey, 2013–2025 vigente, viola lo planteado por el artículo 51, fracción IV de la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León y principalmente, el artículo 90, segundo y tercer párrafo, mismo que establece textualmente que “los programas parciales de desarrollo urbano podrán precisar, complementar y aplicar a mayor detalle los programas municipales o de centros de población, abarcando un área determinada, distrito o elemento del mismo” y que “no podrán modificar las políticas y estrategias establecidas en los planes de los cuales derivan”.
Hasta el día de hoy, en el otorgamiento de licencias y permisos de construcción, el municipio ha olvidado el principio de Supremacía de los Planes o Programas prevista en los artículos 50 y 52 de la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León
La convocatoria señala que se efectuará la audiencia con el Consejo Ciudadano del Instituto Municipal de Planeación Urbana y Convivencia de Monterrey, cuando la audiencia debiera ser, de acuerdo con la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León, con el Consejo Municipal de Desarrollo Urbano.
“Los programas parciales no podrán modificar las políticas y estrategias establecidas en los planes de los cuales derivan” Programa Parcial de Desarrollo Urbano Distrito Tec se deriva y sustenta en el Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Monterrey 2013–2025. Esta acción de revisión de la normativa urbanística, por si sola, genera una incongruencia entre el Plan Municipal y el Plan Parcial y por lo mismo, resulta violatoria a la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano y la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León.
En cuanto a las políticas de ordenamiento urbano y de los usos de suelo que aparecen planteadas en el Programa Parcial Distrito Tec no aparecen específicamente en el Plan de Desarrollo Urbano Municipal vigente y al aplicarlo directamente a un Plan Parcial directamente se está violando lo dispuesto por los artículos 51, fracción IV y 90, segundo y tercer párrafo, de la ya señalada Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León.
El Plan o Programa Parcial siempre debe respetar y no modificar las políticas y estrategias establecidas en los planes de los cuales derivan.
Los programas parciales no podrán modificar las políticas y estrategias establecidas en los planes de los cuales derivan
En los artículos 168 y 169 de la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León no existe la denominación de calles de tráfico calmado por lo que resulta inválido legalmente por lo que las licencias y/o permisos de construcción que hayan sido otorgadas fueron hechas violando la normatividad y los lineamientos lo que constituye un delito.
El Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Monterrey 2013–2025, vigente, tampoco contempla el concepto de Calles Completas, no existe legalmente y no aparece definido o reglamentados sus alcances, ni en la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, ni en la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León lo que es a todas luces violatorio al marco jurídico y a los Planes de desarrollo Urbano vigentes.
El mecanismo de acción y funcionamiento propuesto para el Fideicomiso hacen suponer actos de corrupción por la opacidad del planteamiento y Surgen las preguntas ¿Ante cual autoridad rendirían cuentas? ¿Estarían regulados por hacienda? ¿Con qué normas se regiría para la distribución de los recursos? ¿Cómo sin ser autoridad pueden fungir como institución recaudatoria?
El artículo 4, fracción II tanto de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano y de la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Nuevo León, el cual señala textualmente lo siguiente: “Equidad e inclusión. Garantizar el ejercicio pleno de derechos en condiciones de igualdad, promoviendo la cohesión social a través de medidas que impidan la discriminación, segregación o marginación de individuos o grupos. Promover el respeto de los derechos de los grupos vulnerables, la perspectiva de género y que todos los habitantes puedan decidir entre una oferta diversa de suelo, viviendas, servicios, equipamientos, infraestructura y actividades económicas de acuerdo con sus preferencias, necesidades y capacidades”. De nueva cuenta destacamos la incongruencia de las propuestas el Programa Distrito Tec y la violación a los planeamientos establecidas en Planes y Programas de nivel superior
Desde finales del 2014 fuimos orillados a iniciar esta autodefensa ante los embates recibidos de las autoridades municipales que violando lo establecido en Leyes y Planes de Desarrollo Urbano como el artículo mencionado en el párrafo anterior, así como lo plasmado en la Constitución y descartando los deberes que los obligan como funcionarios públicos, se han coludido, participando y coadyuvando abiertamente con el Tec de Monterrey, constructoras y empresas inmobiliarias para que mediante este Programa Parcial Distrito Tec seamos despojados de nuestro espacio y calidad de vida mediante la invasión de las colonias que habitamos y avenidas por las que circulamos, todos fundamentado en la ilegalidad y en la sinrazón.
Por todo lo anterior como ciudadanos afectados con el programa Parcial Distrito Tec exigimos que sea detenido y cancelado el proceso de autorización de dicho Programa Urbano por ser violatorio de las Leyes y de nuestros derechos.
JUNTA DE VECINOS DE LAS COLONIAS
ALTA VISTA Y NUEVA ESPAÑA
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Anexo 2
RELATORÍA SOBRE NUESTRA OPOSICIÓN AL PROYECTO DISTRITO MONTERREY NORTE.
El Proyecto Distrito Monterrey Norte del cual posteriormente solo nos referiremos como “Proyecto”; que el Municipio pretende implementar se ubica en la parte nor-poniente de la ciudad de Monterrey, N.L.
Las colindancias son: al norte con la Ave. Alfonso Reyes, al sur con la Ave. Ruíz Cortines, al oriente con la Ave. Bernardo Reyes y al poniente con la Ave. Rodrigo Gómez; dentro de estas colindancias se encuentran parte de la Colonia Central, gran parte del Fraccionamiento Bernardo Reyes, la Colonia Popular y la Colonia Estrella; grandes empresas como Celulosa y Derivados S.A. (CYDSA) y Akra (ALFA), medianas empresas de autotransporte y mensajería, de maquilado, bodegas, una gasolinera, una tienda de Autoservicio (Soriana) y departamental (Coppel), así como bancos, restaurantes, oficinas y talleres de todo tipo.
Como uno de los beneficios planteados por el Proyecto, es la gran variedad de opciones en los medios de transporte “ya que eso propicia la facilidad en la movilidad de los habitantes de este sector”, aparte de diferentes líneas de transporte urbano, está la Ecovía y el Metro. La Ecovía moviliza a los habitantes de oriente a poniente y viceversa y el metro moviliza de norte a sur y de oriente a poniente con sus tres líneas.
Otro beneficio -para las desarrolladoras- planteado es la infraestructura del sector pues el Proyecto refiere que hay suficientes pozos de agua como para aumentar la densidad de población tres veces, además de que en un futuro las dos grandes empresas (CYDSA Y AKRA), plantean reubicarse a una área industrial por lo que esos terrenos podrán ser utilizadas para construir un gran complejo habitacional.
Con esos antecedentes, el Municipio pretende transformar a este sector en una área donde sus habitantes puedan movilizarse con gran facilidad, se crearían también centros de trabajo dentro del área, para disminuir la movilidad de sus habitantes.
El Proyecto plantea iniciar por etapas y como primera etapa esta la transformación del Fraccionamiento Bernardo Reyes.
En esta primera etapa se tiene programado reforestar el fraccionamiento, ampliar banquetas, crear una ciclovía, pero lo más importante es que pretenden cambiar el uso de suelo de nuestras propiedades, de habitacional a comercial, disfrazándolo como “mejoras y desarrollo”, por lo que sería factible autorizar la construcción de edificios para departamentos y negocios de hasta 6 pisos entre las calles secundarias, que son muy angostas para que pueda darse un trafico fluido.
Lo que realmente vivimos los habitantes de este sector es que en lo relacionado a la movilidad del transporte, en la interconexión metro- ecovía- transporte urbano que este se da entre las calles Rodrigo Gómez y Golfo de California, es un sector con gran movimiento, que se ha ido deprimiendo poco a poco y se convertido en un lugar sucio, con poco alumbrado, con vendedores ambulantes, peligroso y oscuro por la noche.
En cuanto a la infraestructura, las redes de agua y drenaje datan de 60 años, fecha en que fue construido el fraccionamiento, por lo que la ampliación en la densidad de población afectaría negativamente la dotación de estos servicios, principalmente por lo añejas de las redes subterráneas.
ANTECEDENTES DEL FRACCIONAMIENTO BERNARDO REYES.
El Fraccionamiento Bernardo Reyes empezó a construirse a partir de 1960, ubicándose alrededor de la parte norte y poniente de la empresa CYDSA. Durante los primeros 40 años a la colonia se le conocía como el lugar donde olía a “huevo podrido”, por los materiales químicos que se utilizaban en sus procesos (ácido sulfhídrico en la Planta Rayón), además de otros procesos como la producción de Genetrón (gas refrigerante), que aparte del olor de sus emanaciones, estas provocaban la corrosión de los metales de las ventanas y protectores de las casas y de los automóviles.
En la parte más cercana a la fábrica se construyeron bodegas y pocas casas, a partir de la tercera calle, se inició la construcción de viviendas.
El Fraccionamiento originalmente contó con 6 áreas verdes, sin embargo en una área se construyeron la Escuela Primaria, la Escuela Secundaria y una Iglesia católica, otra área se dio en comodato al Club de Futbol Americano Vikingos, en una tercera área en la mitad fue construido Un Jardín de Niños, en una cuarta área hay un Kiosko y bajo éste se ubica una Biblioteca Municipal, las otras 2 son 100 % áreas verdes.
Por la parte interior de la colonia se encuentra un corredor arbolado que permite a sus habitantes movilizarse para ir tanto a los centros escolares y religiosos, así como a los supermercados y las áreas comerciales, cruzando el mínimo de calles ya que unas calles son privadas y otras son utilizadas para entrar y salir de la colonia.
Originalmente la avenida principal de la colonia, la Ave. Alfonso Reyes fue utilizada como área habitacional, pero actualmente esa avenida está llena de talleres y negocios, lo que ha ido desplazando a las familias de ese lugar, lo mismo está ocurriendo con la Avenida Celulosa a quien el municipio cambió el uso de suelo sin consultar a los vecinos el 13 de Octubre del 2011.
ASPECTO SOCIAL DEL FRACCIONAMIENTO.
Aunque al inicio de la formación del Fraccionamiento fue poblado por familias jóvenes, en la actualidad gran parte sus habitantes son personas adultos mayores, las familias jóvenes se cuentan en menor proporción.
Este aspecto ha propiciado que las escuelas que antes contaban con 2 turnos (matutino y vespertino), ahora solo tengan el turno matutino.
El Fraccionamiento cuenta con 2 guarderías de gran capacidad, una de ellas es La Guardería # 5 del IMSS; además se cuenta con la Clínica # 28 del IMSS, así como algunos consultorios médicos.
Actualmente el Fraccionamiento no cuenta con Comités de Vecinos, lo que sí tenemos es un Juez de Barrio por cada sector, quien es el enlace con el municipio, en lo que respecta a validar por ejemplo constancias de residencia.; en algunos sectores los vecinos se han unido y se comunican por medio del WhatsApp, sobre todo para prevenir el vandalismo.
Lo que en otras ocasiones ha unido a los vecinos ha sido cuando en la empresa vecina CYDSA ocurrieron siniestros como fugas de material químico e incendios, que estos han sucedido durante la madrugada provocando que los vecinos hayamos sido evacuados con la ayuda de la Policía.
En uno de estos siniestros los vecinos nos unimos y exigimos a la empresa 1.- actualizar sus procesos para disminuir las emanaciones tóxicas y 2.- dar atención médica a las personas con problemas alérgicos debido a sus emanaciones.
El 8 de mayo de 1992, la empresa y un grupo de vecinos (Comité Ecológico Pro-Bienestar) firmaron un acuerdo comprometiéndose la empresa a informar de cada mejora en sus procesos; así como la atención y medicación a todos los vecinos afectados por esos mismos procesos, esa atención se lleva a cabo hasta la fecha.
En otra fuga ocurrida en 1998 los vecinos también se unieron y se realizaron otras movilizaciones, pero la empresa detectó a los líderes y les ofrecieron comprar sus casas, acabando con ese movimiento de vecinos.
Actualmente la empresa (CYDSA) cuenta con una o dos plantas, (originalmente eran 7) y planean reubicarse a corto plazo (en 10 años según lo indicado por ellos).
Akra es la otra empresa, esa fábrica continúa trabajando al 100%, es la que afecta mayormente a los vecinos de la Colonia Popular y la Colonia Estrella, pues sólo una barda las divide.
Como anteriormente lo expresamos, CYDSA se ha ido desplazando en los últimos años a áreas industriales, por lo que los vecinos tenemos relativamente poco tiempo de vivir un poco más tranquilos y sin tantos sobresaltos, por eso nos mortifica enormemente que sea el Municipio de Monterrey, quién es el que debería de buscar una mejor calidad de vida para sus vecinos, sea él quien pretende violar nuestros derechos como dueños de una vivienda, alterando disposiciones legales establecidos en un documento como las escrituras, para vendernos al mejor postor, en este caso a las inmobiliarias que son las que pretenden beneficiarse a nuestra costa.
MONTERREY, N.L. 27 DE JULIO DEL 2021.
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