Tránsitos de una fantasía inconclusa.
Cómo hacerte enten-der que conmigo tú te ves mejor…
Tránsitos de una fantasía inconclusa.
Cómo hacerte enten-der que conmigo tú te ves mejor…
Qué paja, Dios mío. No sé igual cómo sentirme, porque no siento esa sensación de poco valor que sentía antes cuando pasaban estas cosas. Hoy quizás estoy parada desde otro lugar, eso me da fuerza y poder. Pero igual me enoja que las cosas no salgan como yo quiero.
< Ah sí? No me digas… Cierto que “caprichito” vive entre nosotras… >
Medio que, en esto de que las cosas no salgan como yo quiero, me frustro, me enojo. Brotan palabras en mi cabeza impulsadas por el sentimiento de odio y rencor. TE ODIO PORQUE NO HACÉS LO QUE YO QUIERO, PORQUE NO RESPONDÉS COMO YO QUIERO, PORQUE NO SOS COMO YO QUIERO.
Igual también pienso en esto, y hasta a veces simulo vivir el momento de mi capricho tan deseado, en plan “visualizar, manifestar, vivir como si ya fuese”. Me imagino la situación real. No sé si se siente tan “mágico” como mi ideal me lo propone. Más bien lo siento un poco chato. Pero, ¿qué pasa? El capricho grita QUIERO, y QUIERO YA.
Y podría pensar: “Universo, dejame vivirlo para que me dé cuenta de que no era tan especial como yo creía, y entonces voy a parar, me voy a calmar y esto se va a terminar”. Pero no pasa.
Sería mucho más fácil si sucediera y la realidad cancelara mi idealización y el pedestal en el que lo puse (que poco a poco fue bajando escalones, pero sigue ahí, como si fuera una de mis comidas favoritas, sino LA favorita, aunque en realidad nunca la comí, solo le pasé la lengua).
No sé cómo sabe. No sé a qué sabe. Todo lo que “sé” es porque lo imagino. No sé cómo es. Me encantaría saber. Creo que es eso lo que todavía me mantiene prendida.
“Tenés que”, “tenés que”. Me tiene harta. No quiero “tener que” hacer nada. Quiero que pase, que suceda, que aparezca, que se dé. Espontáneo e inevitable. Y que se resuelva de una vez todo este misterio.
¿La cortamos con esto? Ya me estoy empezando a cansar.
Mi energía es de resolver, concretar. Saber. Lograr. Conseguir.
Matémonos a ver qué pasa.
Capaz ni me gusta.
Capaz me encanta.
Cualquiera de los dos escenarios va a resultar en una misma conclusión: SABER QUÉ HAY.
< suspiro >
Recuerdo que en coaching decían que detrás de un suspiro había un… no sé qué. Como si te dijera una emoción que escapa o pide salir, escondida, que se deja ver a través del suspiro.
¿Qué hay detrás de mi suspiro?
Si pudiera ponerle una etiqueta sería hartazgo. Estoy cansada de esta situación que no se resuelve y que siempre termina en nada. Pero sigo. Obsesionada. Encaprichada con que suceda.
Pienso que nada en realidad es permanente, sino que todo es parte de un “estado actual”. Es lo que es ahora, pero no es una realidad permanente. ¿Será creer eso lo que me mantiene prendida y volviendo a intentarlo una y otra vez? Porque, si nada es permanente y todo es un estado actual, el estado actual futuro puede ser, justamente, que se dé.
Es que no tengo dudas de que se va a dar. Sé que se va a dar. CUÁNDOOOOOOO… ese es mi problema.
< ansiedad entró al chat >
Ansiedad, expectativa, deseo, capricho, ilusión, fantasía. Frustración.
Me pasa que estoy re enganchada en esta, pero la realidad es que no sé si estoy para estar de novia con alguien… y medio que no, en realidad. No creo estar (o al menos aún no me sucedió) para involucrarme tan profundamente con alguien como para “amar”.
¿Será que me volví fría y distante? ¿Será que me acostumbré a involucrarme de manera tan profunda conmigo misma solamente? ¿Será que nadie me interesa de esa forma?
¿Será que…?
In situ está todo bien, pero con nadie me pasó de sentir una conexión real, de involucrarme profundamente con alguien, o esto que yo creo del amor. Sentir que te amo.
Me caés bien, me divierto con vos.
Me interesa tu historia, lo que tenés para contar.
Te puedo llegar a tener cariño.
No te deseo de forma visceral.
No quiero estar con vos más de lo que dure este rato.
No creo que te vuelva a buscar o a hablar.
Porque siempre vuelvo a mí. Siempre vuelvo a mí misma, que es mi hogar, mi sitio y mi lugar. Mi mente, mis sentimientos, mi estado emocional, mi paz o mi desorden, pero mío. Donde yo soy la que todo puede controlar: mi metro cuadrado.
No quiero nada que no pueda controlar.
Y en realidad no puedo controlar nada.
Y paradójicamente amo las sincronicidades, lo espontáneo, lo que sucede de repente, como por destino.
No puedo seguir viviendo así, con tanta incoherencia.
메타데이터
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- 2026-06-23 03:48:11