XVIII: Manos limpias
¿Por qué duele tanto dejarte ir? ¿Por qué duele tanto dejar ir a alguien que tanto amaste, pero que tanto daño te hizo? ¿Por qué duele…
XVIII: Manos limpias

¿Por qué duele tanto dejarte ir? ¿Por qué duele tanto dejar ir a alguien que tanto amaste, pero que tanto daño te hizo? ¿Por qué duele tanto?
Son la 1:19 AM del día 3 de enero del 2025 y me duele el pecho.
Cada minuto que pasa intento callar mi mente y expresar lo que siento, pero mi mente me mata y silencia mis labios para que de ellos no salga mi último aliento.
Mi mente realmente es mi peor enemigo.
¿Por qué duele tanto ponerme a mí primero?
Siento como si yo misma me estuviera apuntando con un arma y poco a poco voy apretando el gatillo hasta que de este sale un sonido ensordecedor que me hace cerrar los ojos para quedarme perdida en una grande oscuridad en la cual solo siento cómo una bala me atraviesa el corazón y toma vida propia, pasa por cada parte de mi ser hasta destrozar lo poco que dejaste en mí.
Luché por ti, pero no te diste cuenta. No te diste cuenta de las incontables lágrimas que derramé por ti.
Me manipulaste y me lastimaste. Me creaste pensamientos con los cuales me autolastimaba.
Y al final de la historia, el que se victimizó fuiste tú y ¿yo tenía que madurar?
Joder, si por una puta vez te pudieras adentrar a mi ser y ver realmente todos los agujeros que dejaste con cada una de tus puñaladas, invisibles a tus ojos pero dolorosas para mi alma.
Y al final de todo, yo era la mala.
Despierta, abre esos ojos que tan grandes son y ve el final de esta historia a través de los míos.
Me hiciste pensar que estaba mal y que todo lo que hacía o decía estaba era incorrecto y que realmente hacía daño.
Wow, qué sorpresa, me marcho cuando estás dispuesto a amarme.
¿Amarme?
Y después dices que no te ame.
Te amé con todo mi ser desde el primer momento que te vi.
Me lastimaste. Me fallaste. Me hiciste sentir un objeto, como si solo me utilizaras y aun así te seguía amando.
Cuando tus ojos no estaban en mí, te seguía amando porque confiaba en ti.
Pensaba que no me lastimarías y me echaba toda la culpa a mí por pensar mal las cosas, porque confiaba en ti.
Y por confiar en ti, ahora ando con mi corazón pausado, mi alma desvivida y mi mente atormentada.
Tenía miedo de que otra vez un hombre me hiciera daño y efectivamente tenía miedo con razón.
Al final de este cuento, uno más me volvió a usar y cuando decidí ponerme a mí primero, decidió que realmente me amaba.
Cómo no temer si el único que no me hace daño es él.
Él me cuida, me protege, me ama y me defiende, pero él no eres tú.
Tú me destrozaste y me dejaste como niña huérfana en la calle y él me recogió y me cubrió.
Con él sí me sentí segura y con él puedo ver la verdadera luz.
¿Por qué duele sentir tan fuerte y querer tanto a un ser humano?
Al final me quedo con mi corazón destrozado en mis manos y mi mente hundida en el pozo de locura que me lanzaste.
Te limpiaste las manos en el momento que decidí marcharme y tú decidiste quemarme.
메타데이터
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