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¿Cómo logras tenerme siempre?. Capítulo 10.

Al mismo tiempo, en la casa de descanso de la familia, Elena, visiblemente angustiada, sale de inmediato, al encuentro de su hija.

lashistoriasdeisabel · 2024-06-07 20:48 · 0 claps · 16.9 min read
#rostro #amor #parejas #desamor
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¿Cómo logras tenerme siempre?. Capítulo 10.

Al mismo tiempo, en la casa de descanso de la familia, Elena, visiblemente angustiada, sale de inmediato, al encuentro de su hija.

— ¡Ay, hijita!, tienes la cara toda amoratada — y con mucha delicadeza, la ayuda a descender del coche.

— No es nada, mami — y con ternura, la besa — Solo es dolor muscular y alguna que otra impotencia. En dos días, estaré como nueva.

— Ven, vamos a la sala — y con cuidado, intenta ayudarla.

— No, mamita. Déjame descansar un ratico, en mi cama — y ante la mirada de Oscar, Elena comprende, y la llevan a su cuarto.

Natalia se acuesta y lo único que hace es, llorar; su corazón sufre demasiado. Siente una mezcla de sin sabores, que la agobian. Primero, hacía tiempo no sabía de él, y nunca imaginó, que su reencuentro sería, de aquella manera. Segundo, tenía ansias de odiarlo y no podía conseguirlo. Sus ojos, aún en la oscuridad, y representando, todo lo perverso del ser humano, no los podía olvidar.

No lograba asimilar, que su Marcos, que tenía tanta integridad, fuera en realidad, un embustero, y un vil delincuente, y por último y muy importante para ella, su desempeño había sido deplorable. Había suspendido sin dudas, su gran prueba; la de la vida real. Los sollozos la ahogan. Nunca había llorado así, en toda su vida.

Elena y Oscar se toman un café, pero con mucha premura, porque como siempre, el deber en su familia, es la primera prioridad.

— Elena, cariño, apoya mucho a nuestra hija — y con el último sorbo del café, se pone de pie — El golpe es lo de menos para ella, sé, que está muy avergonzada.

— ¿Todo salió mal? — ella le pregunta, mientras lo sigue, hasta el coche.

— No. La misión fue excelente, pero no capturamos a todos los cabecillas que queríamos, y uno, se le escapó a ella. Sé bien, que eso, la tiene desbastada. Ahora, Adrián, me dará más detalles, pero Natalia lo conocía, y eso le suma algo más de dramatismo, al caso.

— Entiendo — y lo abraza fuertemente — Despreocúpate, yo me encargo. Cuídate mucho, por favor.

Se despiden, y como siempre, lo ve partir de su lado, quedándose con la sensación, de que un día, puede no regresar. Pero despojándose de malos pensamientos, de inmediato, va en dirección a la habitación de su hija, pero se arrepiente y se dirige a la cocina. Considera, que ahora, lo mejor para Natalia es dejarla descansar.

Al poco rato, Oscar llega a la comisaría y de inmediato, cita a Adrián a su oficina.

— Con permiso, señor — Adrián está detenido en la entrada, esperando el consentimiento para avanzar.

— Adelante, Adrián — y le indica, que cierre la puerta y que tome asiento — ¿Quieres café?

— Gracias, señor. Acabo de tomar — y espera unos segundos antes de hablar, hasta que Oscar, se sirva, su taza de café.

— Vayamos al grano, Adrián. Hazme un balance general de la situación — y sin apartar la vista sobre él, bebe un sorbo — Debo asistir en media hora, a una reunión muy importante, y necesito todos los elementos, que me puedas aportar, por encima, de lo que he presenciado y ya conozco.

Muy rápidamente, Adrián comienza a darle la información que necesita, hasta llegar al sensible tema de Marcos.

— ¡No te lo puedo creer! — es la expresión exaltada de Oscar, que, sin poder evitarlo, se pone de pie — Por eso la actitud tan contrariada de Natalia. Ahora lo comprendo, mucho mejor.

— Exacto, señor. Fue profesor en la academia y su prestigio, es incuestionable. Pero hace par de meses desapareció, y ahora, reaparece de esta manera — la preocupación de Adrián, es evidente — ¿Se imagina? Conoce todas nuestras estrategias y nuestras armas. Capturarlo nos va a ser muy difícil.

— Esto lo debo informar, tal cual, Adrián — y con prisa, Oscar termina su taza de café — Debo irme ya. Investiga todo lo que puedas, pero no descansaremos, hasta apresarlo a él, y al otro, que nos queda.

— Ya estoy dando los primeros pasos, señor — Adrián también, se pone de pie — En dependencia de los resultados que obtenga, le tengo una propuesta algo riesgosa, pero no veo muchas otras, para poder ganar, esta batalla final.

— Bien, nos vemos a mi regreso — y le da unas palmadas, sobre los hombros — Buen trabajo muchacho. Nunca me equivoqué contigo.

— Gracias, señor — Adrián, con algo de timidez, le responde.

En ese mismo momento, suena el móvil de Adrián, y al ver, que es Miriam, apura el paso, para encerrarse en su oficina, y evitar ser escuchado, por los demás.

A la par, en la casa del lago, Elena termina de preparar, un zumo de naranjas, para llevárselo a su hija. No hay muchas cosas, que le gusten más a Natalia, que poder saborear las naranjas, que sus padres cultivan, con tanto esmero y amor.

Photo by Dom Aguiar on Unsplash

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Pero para Natalia, significa más, que un sabor especial; es un símbolo, de amor eterno. Su padre siempre trató, durante toda la vida, de hacerle menos difícil la lejanía a su madre, de su tierra natal, y ayudarla a sembrar naranjas, y otras frutas tropicales en sus terrenos, a las afueras de Madrid, es como traerle, algo del Caribe, hacia España.

Para sorpresa de Elena, su hija, no está en su habitación. Y sobresaltada, mira a los alrededores, y la ve tumbada a la orilla del lago. Con un enorme gesto de incredulidad, gira sobre sus pasos, y se dirige hacia ella. Al tiempo, que Natalia la ve llegar y sin dejarla decir nada, es ella, la que pregunta.

— Mamá, ¿Qué hago para arrancarme un mal amor del corazón? — y sus ojos se repletan de lágrimas, una vez más.

— ¡Ay, hija querida! — y se sienta a su lado, mientras le alcanza el zumo — Esa es una de las cosas, más difíciles, que existe en la vida.

Natalia se siente muy arropada y con la confianza, que le tiene a su madre, le hace toda la historia de ella, con Marcos.

— Mi niña, que historia de amor tan bella, y triste a la vez — y suspira algo angustiada — Pero tendrás que arrancarlo de tu corazón, si es tan mala persona, como me cuentas.

— Es, que no logro interiorizar, que sea real — y bebe a duras penas del zumo, que con tanto cariño su madre, le había preparado — Aún en medio de aquella oscuridad, y de aquella escena tan terrible, yo quería desentrañar su alma, a través de su mirada.

Elena la atrae hacia sí, para abrazarla, y dejarla exteriorizar todos sus sentimientos.

— Yo sabía, cómo neutralizarlo, y no pude reaccionar adecuadamente — y lo lamenta — Y él sabía, cómo apoderarse de mí y dejarme sin fuerzas, y fue lo que hizo. Por eso nunca he querido, vincularme con ningún colega. Este el precio justo, que debo pagar por mi insolencia.

— No le des más vueltas al asunto, Natalia — su madre con algo de lástima, la mira fijamente — Si es así de malvado, va a tener que pagar por sus acciones, y nada podrás hacer al respecto. Tendrás que arrancarlo de tu corazón. Al final, ustedes tuvieron su historia, pero no son nada, así lo acordaron. Y no sientas vergüenza, fuiste suya, cuando era otro Marcos — y con cariño, le separa algunos cabellos de su rostro — Solo de esa manera, separando a un Marcos de otro, podrás olvidarlo y juzgarlo, como merece. Por encima de todo, está tu deber como agente especial, y él es, un traidor. La mujer que hay en ti, ahora no cuenta.

— Tienes toda la razón, mamá — y poniéndose de pie, suspira con fuerza — Mañana vuelvo al trabajo. No puedo dejar a Adrián solo, y más, con Miriam, que aún no regresa.

— De acuerdo, hija. Si te sientes bien, hazlo — y se incorpora, para caminar a su lado — La vida hay que enfrentarla, tal cual es. Esto es solo, una prueba más.

Al poco rato, Natalia y Miriam conversan, pero por primera vez en la vida, hay un secreto entre ellas. Las órdenes de Adrián fueron muy precisas, y su amiga, no puede saberlas.

Transcurre un tiempo más, y va cayendo la tarde. Elena tiene la cena lista, pero decide darse una ducha, mientras Oscar llega. Acordaron verse en la casa del lago, y ya con el deseo de Natalia de incorporarse al trabajo, regresarían todos, al otro día, a la ciudad.

En este momento, Natalia, envuelta en una manta, camina sin rumbo fijo, por los alrededores del lago. La habitación se le quería caer encima, de tanto pensar en lo mismo, una y otra vez. Las imágenes de Marcos, que venían a su mente, eran las de antes, no podía olvidarlo tal y como lo amó, sin límites, ni barreras. El Marcos actual, no le cabe en su cabeza, de ninguna manera.

Pero de pronto, se asusta y algo, le hizo girar la cabeza. Siente un escalofrió, que le recorre todo su cuerpo, y se da cuenta, de que dejó el arma, dentro de una gaveta. Muy apurada se aleja del lago, entra a su habitación y cierra la puerta. Recuesta su cuerpo sobre la puerta cerrada, y asustada, habla en voz alta.

— Estoy paranoica, ¿quién podría llegar hasta aquí, si mi padre tiene toda la casa protegida, con cámaras y personal de seguridad? — y respirando más tranquila, deja la manta sobre la cama.

Pero un olor, que la fascina, inunda toda su habitación, tanto así, que la hace exclamar.

— ¡¿Y ese jarrón repleto de flores?! — e instintivamente, se acerca a olerlas — Me encanta este aroma a azahar; es único.

Y no puede evitar, regresar en el tiempo. Ese olor la transporta al pasado. A un lindo pasado, que precisamente ahora, no quería recordar, pero que volvía, para hacerle mucho más daño.

Estaban Natalia y Marcos, muy juntos sobre su cama. Habían derrochado pasión durante horas, y ahora conversaban, aprovechando que aún, les quedaba tiempo, para volver a la academia.

— Quiero regalarte flores — y con mucha ternura, él la besó en la frente — ¿Cuáles te gustan más?

— Me encantan todas las flores — ella suspiró con mucha fuerza — En una casa, que tenemos a las afueras de Madrid, nosotros la llamamos, la casa del lago, hay muchas, y de muchos colores, pero mis preferidas dudo, que las puedas encontrar. No es que sean las más bellas, es que su olor me embriaga, y significan mucho, para mi mamá.

Natalia se ponía nostálgica y él, la abrazaba tanto, que casi no la dejaba respirar.

— No me des más rodeos, Natalia. Dime cuáles son, y las tendrás — Marcos la besó apasionadamente, mientras esperaba.

— Es la flor de la naranja, se llama azahar — y sonrió, al recordarlas — Su olor, no tiene igual.

La conversación quedó ahí, y no se habló más del tema, en todo el día. Por la noche, a pesar de que ella le dijo, que no iría a su casa, sentada en la acera, como tantas veces, lo esperaba. Marcos solo sonreía. Ya no podía saber, cuándo aparecería, pero verla y poder amarla, era todo, lo que quería.

— Buenas noches, señorita — y la tomó en sus brazos, como hacía siempre.

— Buenas noches, profesor — y muy apretada a él, le dijo — No quería dormir sola; es todo.

Y al entrar, la gran sorpresa. El olor inundaba todo el apartamento. Natalia saltó de sus brazos y corrió hacia el jarrón, repleto de flores.

— No lo puedo creer — y olía con fuerza, hasta repletar sus pulmones — ¿Cómo las has conseguido?

— No te preocupes, por eso — y se acercó, para rodearla por la cintura — Lo que me pidas, no importa donde esté, siempre lo tendrás.

Ella lo besó intensamente, y le dijo.

— Sabías, que vendría, aunque dije, que no lo haría, ¿Verdad? — y sonrió, al mirarlo.

— Un poco sí. Pero no estaba seguro, hasta que te vi — Marcos, también sonrió — Pero por si acaso, te las traje. Ya estoy acostumbrado, que un no, puede ser un sí, o al revés. Si quiero que me llames, no lo haces, y no contestas a mis llamadas. Si te envío un mensaje, lo dejas en visto y no respondes. Al final, logras tenerme siempre.

Ella obvió sus observaciones. Nada le quitaría su alegría contagiosa, y muy feliz, le dijo.

— Ahora, como compensación, te voy a hacer, una comida muy especial — y muy tiernamente, lo abrazó.

— No quiero comer, Natalia. Solo quiero, que bailes para mí; únicamente para mí.

Natalia extasiada, con tanto olor, no puede pensar con claridad. Sacude la cabeza, para sacarse todos esos pensamientos, que ya, de nada sirven. El pasado se quedó atrás. Y en voz alta, repite una y otra vez.

— ¿Qué hago todavía pensando en él? No merece, ni uno solo, de mis pensamientos. Te odio, Marcos. Te odio.

Y creyendo que su madre, recogió las flores para ella, se dirige al baño, a tomar una ducha. Pero nada más lejos de la realidad, fue Marcos, el que se las obsequió. Y ahora, oculto en su habitación, la contempla, tal cual, la recordaba. Y no sabe, cómo puede contenerse, porque solo tiene deseos de poseerla hasta la saciedad. Y ahora, al escucharla, pudo comprobar, que aún, piensa en él.

Para Marcos, la vida había cambiado, y de qué manera. Pero algo, se mantuvo intacto en él, y es el amor por ella. Sabía, que no podía acercársele mucho, porque Natalia sería implacable, si lo volvía a ver. Pero, al menos poder observarla, le hacía bien. Ella era, lo poco bello, que le quedaba en la vida. Lo único, que podía aliviarle el camino lleno de sombras, que había escogido. Y embelesado, decide acercarse un poco más, para memorizar, lo que quizás el tiempo, pudo borrar. Pero comprueba, que no hay un solo detalle de su exuberante cuerpo, que no recuerde.

Y olvidándose de su situación, y de su imprudencia, intenta acercarse más aún, y tropieza con un jarrón, que, casi llegando al suelo, lo sostiene en su mano. Ella, escucha un sonido, y él, decide desaparecer.

— Mamá, ¿Estás ahí? — Natalia, pregunta desde el baño, coincidiendo, que, en efecto, su madre venía entrando a su habitación.

— Sí, hija — y Elena respira profundamente — ¡Qué olor más exquisito hay aquí!

Pero ella, aún en la ducha, no la escucha bien.

— Gracias por las flores — y secándose un poco la cara, le reitera — Sabes, que me encanta ese olor.

Elena le iba a decir, que ella no las había puesto, pero en ese momento, entra una llamada a su móvil. Era Oscar, que ya venía llegando a casa, y salió de inmediato, para recibirlo.

Llega un nuevo día, Natalia pudo descansar bastante, y aunque aún lleva rastros del golpe en su cara, va entrando a la comisaría, porque el deber la llama. Todos la reciben, y se preocupan por ella. Muchos incluso, la felicitan. La misión no era nada fácil, y aunque no se pudo capturar al delincuente, su actitud fue de mucha valentía.

Adrián desde que la ve, la intercepta y le dice.

— Buenos días, Natalia, ¿Cómo te sientes?

— Mucho mejor, y lista, para hacer lo que sea — con una sonrisa, concluye con su frase.

— Pues bien. Tenemos una reunión en… — y mira para su reloj — Solo en diez minutos, en el salón de reuniones. Tu padre… — y rápidamente, rectifica — El comandante, la va a dirigir.

— Muy bien. Voy a mi escritorio, organizo algunas ideas, que quiero presentarte, y ahí nos vemos — y sin más dilación, en eso quedan.

Pasados los minutos, que restaban para la hora indicada, Natalia entra al salón, y ya estaban esperando por ella, Adrián, Oscar, y otros ejecutivos, de rango superior. Incluso, al observarlos, le llamó mucho la atención, que no había ningún otro colega del equipo, solo ella.

— Buenos días — Natalia saluda, dirigiendo su mirada, a todos, en el salón.

— Buenos días, Natalia. Contigo presente, ya podemos comenzar — y de inmediato, Oscar le indica, que tome asiento.

Natalia visiblemente sorprendida, piensa, que tal parece, que la reunión va dirigida a ella, y en efecto, así sería.

— Bien. Como todos sabemos, la acción que realizamos, fue muy exitosa — la voz de Oscar, resultaba muy aplomada, mientras todos lo atendían — Capturamos a uno de los jefes más importantes del cartel, que, aunque no ha sido muy cooperativo, hemos podido sacarle alguna información importante.

Natalia lo escucha, pero su sexto sentido no la engaña. Su padre, no la ha mirado directamente, ni una sola vez, y mucho menos, Adrián. Sin dudas, algo pasaba.

— Tenemos solo 24 horas para poder retenerlo aquí, porque todo el trámite de la deportación hacia Colombia, está casi terminado — y, se acomoda en su silla, mientras explica — Aunque fue un duro golpe para ellos, nos faltan los dos jefes restantes, y así, dejar por desarticulada esta red de narcotraficantes. Ambos, son colombianos y bien conocidos por todos. Uno se llama Marcos, y el otro Daniel.

Natalia alucina con lo que escucha en la voz de su padre, pero no puede interrumpir la reunión «¿colombiano? ¿Marcos es colombiano?» Y Adrián, suponiendo, lo que pasa por su cabeza, aclara.

— Con el permiso de Oscar, debo agregar, que ambos tienen un expediente cargado de hechos de violencia y son extremadamente peligrosos — y muy seriamente, dirige su mirada hacia Natalia — En el caso de Marcos, es nacido y criado en España, pero sus padres son de Colombia.

Ahora Natalia entiende, y realmente no sabe por qué, pero él, nunca mencionó a sus padres, ni a nadie de su familia, mientras estuvo con ella.

— Natalia. Usted ha sido la elegida para emprender la misión, por la cual está reunida, con el alto mando — y ahí, de forma inevitable, a Oscar se le seca la garganta, y toma agua, para poder continuar — Teniendo en cuenta su preparación, sus características físicas, y que conoce a Marcos personalmente, ha sido la elegida, entre todas las candidatas.

Natalia no pregunta, pero está muy atenta. Por la mirada de su padre, puede comprender, que algo muy serio, le va a decir a continuación.

— Los dos jefes son igual de peligrosos, pero en el caso de Marcos, tiene una solicitud de captura internacional de la interpol — y en ese momento, Oscar, mira a uno de sus colegas — El comandante Philips, los representa en esta mesa — y retomando la mirada de Natalia, continúa explicando la misión — Marcos, es considerado un traidor, pues conoce toda nuestra forma de trabajo, tiene una gran preparación, sabe cada una de nuestras estrategias. No sabemos bien el motivo, que lo llevó a unirse al despiadado cartel, que representa, y que trafica sin piedad en toda Europa, o si ya venía, siendo preparado por los colombianos, y lo tenían infiltrado en Quántico. Cuando lo capturemos, sabremos la realidad.

Natalia tiene un nudo en la garganta. No puede creer, todo lo que escucha, en la voz de su propio padre, pero se mantiene firme, en su posición.

— Puedo saber, ¿qué misión tendré concretamente? — ella pregunta, sin titubear.

— Por supuesto. Por el prisionero, hemos sabido, que todas las noches van a un bar específico, a buscar chicas, para satisfacer sus deseos sexuales — Oscar respira, profundamente — El bar lo conocemos, está a las afueras de Madrid. Ahí se concentran algunas chicas, que viven de sus cuerpos. Pero a ellos les gustan las latinas, sobre todo colombianas, pero si es latina, y con cuerpo de latina, las escogen, y se las llevan.

Natalia comprende todo. Sin dudas, se tendrá que hacer pasar por una prostituta. Y no le preocupa, está preparada. En la academia tuvieron prácticas, sobre el tema.

— Te vas a infiltrar entre las chicas, y vas a procurar, ser parte de ellas — Natalia lo mira sin pestañear, pero Adrián sabe, lo que le cuesta asimilar, todo aquello. No solo a ella, a su padre también.

— De acuerdo, lo haré — ella no titubea, y todos la admiran, por su firmeza.

— Natalia. Puede parecer sencillo, pero no lo es. Si las chicas hacen algo, que los disguste, nunca regresan con vida — la respiración de Oscar, se escucha alto, y perfectamente — En el mejor de los casos, se aburren y las desechan. Tú tienes que tratar de perdurar, hasta que nos informes, cómo llegar a ellos, para capturarlos. No conocemos dónde se esconden, porque cambian de lugar constantemente, y no siempre Marcos y Daniel están juntos. Entre ellos mismos hay secretos y rivalidades, pero lo cierto es, que no dejan de operar, y la droga sigue pasando por nuestro territorio. Están bien escondidos, y sus enlaces, les llevan lo que necesitan, para la subsistencia.

— No hay preocupación con nada. Lo haré y se los entregaré a los dos — su actitud es irrevocable — Solo me preocupa, que Marcos sabe quién soy, sabe cómo pienso, y hasta mi forma de actuar. Fue mi profesor principal en la academia. No sé si dudará de mi papel.

— Tendrás que demostrarle, que también eres narcotraficante. Tú sabes, que él, está ahí, pero para él, será una sorpresa verte. Lo primero, que intentará hacer, será desenmascararte, porque supone, que eres policía. Pero tendrás que demostrarle, que tu rol de agente policial, es solo una fachada. Tú eres parte de un cartel colombiano, incluso más poderoso, que el de ellos, y te han dado la misión de desarticularlos desde dentro, para tomar el dominio del tráfico de drogas en Europa — su padre la mira atentamente — O sea, él debe creer, que, en vez de trabajar para la policía, que te infiltra entre ellos, lo haces para el cartel, que compite contra ellos, por este mercado. Pero le harás creer, que, al encontrarlo ahí, vas a ser doble agente, trabajarás para ellos, y no, para los que te contrataron.

— Entendido todo — Natalia suspira profundamente, y pensando en voz alta, dice — Tendré que ingeniármelas, para que me toque ir con él, y no con el otro.

Oscar sabe, lo sensible del tema, y agrega.

— Cuando él te vea, y te reconozca, hará todo lo posible, porque así sea. Necesitará saber, qué rayos haces ahí, sin armar mucho revuelo, porque tú también, lo conoces de antes — y ahora su mirada, los abarca a todos — ¿Algo más que deseen saber? — y como nadie dice nada, Oscar se pone de pie, dando por terminada la reunión.

Natalia y Adrián, se dirigen hacia sus puestos de trabajo, y los jefes superiores abandonan el edificio, después de haber tenido, otra reunión solamente con Oscar.

Adrián desde su oficina, observa por el cristal a Natalia, y se queda pasmado, por la tranquilidad que proyecta. No le queda claro, si ella está consciente, de lo que le espera, y precisamente de eso, está hablando con Miriam, en este momento.

— No he visto en mi vida, a otra persona, con tanta sangre fría — y respira, muy preocupado — La misión le puede costar la vida, Miriam.

— Lo sé y me preocupa demasiado. Porque Adrián, ella aún, ama a ese hombre — y suspira intensamente — Por sus llamadas insistentes sobre el mismo tema, no me queda la menor duda. Nunca lo reconocerá, pero yo la conozco bien, y temo, que vea la misión, como un ajuste de cuentas, pensando de alguna manera, en una venganza personal. Ellos terminaron en buena lid, pero estoy segura, de que se siente engañada. Puede, que hasta él nunca haya sido sincero con ella, y ni tan siquiera la haya amado, como ella suponía.

— De hecho, ella no sabía, de sus raíces colombianas — agrega Adrián, aumentando la preocupación de Miriam.

— ¿Ves? Nunca hubo, total transparencia entre ellos — y se queda callada unos segundos.

— No hay marcha atrás, Miriam. Le toca asumir la misión, y a nosotros protegerla. Tenemos que eliminar estos focos, porque si no, el país y su seguridad, se nos van entre las manos — y se pone de pie, al ver, que Natalia se acerca — Tengo que dejarte, ella viene llegando. Nos vemos pronto, mi amor.

— En menos de dos semanas. Te amo, Adrián — y terminan la llamada.

Y él, al verla, a través del cristal de la puerta, le hace una señal, para autorizarla a pasar.

— Me voy a casa — Natalia no se sienta, le habla de pie, y desde la entrada — Tengo todo claro, analizado y estudiado. Aprendidas mis contraseñas, la forma de contactarte, y, en fin, estoy lista.

Ante sus palabras y, sobre todo, por su cara tan seria, Adrián se le acerca.

— Sabes, que tendrás, todo nuestro apoyo las 24 horas del día. Y, que la clave para abortar todo, ante un peligro inminente, no la puedes olvidar — y sin poderlo evitar, la abraza con fuerza — Natalia, sé, que puedes con esta tarea, y con cualquier otra. Pero necesito pedirte, que te cuides, que te necesitamos de vuelta.

— Por supuesto, que me cuidaré, y cumpliré la misión con éxito — pero su mirada, denota una melancolía muy en lo profundo, que no todos, pueden detectar.

— Trata de separar tu corazón, de la misión, porque vas a sufrir demasiado — Adrián es totalmente sincero y protector, con ella.

— Adrián, lo voy a hacer sufrir, sin piedad — y ahora se sentía vengativa — Va a pagar, no solo por mentirme, por ser tan vil, y por todo lo que representa. Te lo serviré en bandeja de plata, y lo disfrutaré.

— Eso es, lo que no quiero, que lo lleves al plano personal, y que la que sufras, seas tú — y bastante preocupado, se queda mirándola.

— Tranquilo, yo estaré bien y contactaré contigo, como hemos acordado — ella, le devuelve el abrazo y lo mira — Me voy a descansar, y a vestirme de forma apropiada, para mi nuevo papel. Los quiero a todos.


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