Aquí hay mandoble
Historia medieval entre mitos, cotilleos y conquistas
Aquí hay mandoble

Historia medieval entre mitos, cotilleos y conquistas
La Edad Media ha sido contada muchas veces… pero pocas desde abajo. Pocas veces con humor, con mala baba o con ganas de desmontar los mitos heredados. “Aquí hay mandoble” es un curso de historia medieval que parte de esa necesidad: entender el pasado no como una sucesión de reyes y batallas, sino como un espacio lleno de conflictos, contradicciones, escándalos y relatos manipulados.
Inspirado por el enfoque crítico y accesible de divulgadores como Puto Mikel, El Escocés Gamer o Ángela Vicario, este curso busca acercar la historia medieval a un público curioso, sin necesidad de formación previa, pero con ganas de mirar el pasado con otras gafas. Gafas que se fijan más en los márgenes que en los titulares.
Hablaremos de los pueblos germánicos, no como invasores bárbaros, sino como comunidades complejas con sistemas jurídicos y creencias propias. De los vikingos, más allá de los cascos con cuernos y las series de televisión. Del papado medieval, con sus cismas, sus guerras internas y algún que otro escándalo que hoy daría para portada. Exploraremos las esculturas grotescas y humorísticas que decoran catedrales, mostrando que la risa, la crítica y el cuerpo también fueron parte de lo sagrado.
Nos detendremos en la Hispania medieval: los visigodos, el cruce de culturas en la cornisa cantábrica, la ciencia y el hedonismo de Al-Ándalus, la complejidad política de los reinos cristianos, y las ambigüedades de lo que más tarde llamamos “Reconquista”. Y sí, también hablaremos de Isabel la Católica, pero no desde el mármol frío de la historia oficial.
Este curso no pretende ofrecer respuestas absolutas, sino abrir preguntas. ¿Quién construye la historia? ¿A quién favorecen ciertos relatos? ¿Por qué ciertos episodios se repiten hasta la saciedad, mientras otros se silencian?
Si te interesa la historia, pero te aburren las versiones edulcoradas… Si te gusta aprender con humor, con imágenes, con crítica y sin solemnidades… Si crees que el pasado se puede contar de otra manera…
Aquí hay mandoble. Y viene afilado.
Carlos I: ¿el emperador extranjero que casi se lleva una colleja en Laredo?
En el imaginario popular español persiste la imagen de un joven Carlos I — recién llegado desde tierras flamencas — confundido con un francés y a punto de ser abucheado por el pueblo de Laredo. A ello se suman leyendas sobre un supuesto nacimiento en un retrete, rumores de naufragio y una llegada desastrosa. Pero ¿qué hay de verdad en todo esto?
Este artículo explora lo que realmente ocurrió en 1517, cuando el futuro Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico puso pie en tierras hispánicas, y cómo ciertos relatos populares fueron construyéndose con el tiempo, deformando (aunque no siempre sin razón) la historia.
La llegada a España: ¿Laredo o Tazones?
Contrario a muchas versiones populares, Carlos I no desembarcó en Laredo, sino en Tazones (Asturias) el 19 de septiembre de 1517, tras una travesía marítima accidentada. Así lo relata Laurent Vital, ayudante de cámara del monarca, en su crónica de viaje incluida en Voyage de Charles-Quint en Espagne (recogido por Gachard y Piot, 1881):
“Las olas eran tan altas como montañas. El fuego se declaró en una de las naves. Muchos se temieron lo peor, pero el Señor Carlos y su séquito lograron desembarcar, maltrechos, en el puerto de Tazones” (Laurent Vital, 1517, ed. Gachard & Piot, Collection de documents inédits sur l’histoire de Belgique, 1881)
Desde allí, Carlos y su corte viajaron por tierra hacia Valladolid, pasando por lugares como Villaviciosa, donde descansó, y luego Palencia y Tordesillas.
Un rey que no hablaba la lengua
Carlos tenía apenas 17 años. Había nacido en Gante (Flandes) en 1500 y no hablaba castellano. Su lengua era el francés, y se comunicaba también en flamenco. Esto provocó un choque inmediato con los nobles y cortesanos castellanos. El cronista Pedro Mártir de Anglería escribió con ironía:
“El rey, nuestro señor, se sienta en el trono, pero sus palabras aún no entienden nuestras almas” (Epistolario, Pedro Mártir, 1517)
¿Por qué el pueblo estaba molesto?
Las razones del descontento eran múltiples:
- Carlos venía acompañado de una nutrida corte flamenca, entre ellos su favorito Guillermo de Croÿ, quien pronto fue nombrado arzobispo de Toledo. Esto causó un enorme rechazo entre las élites castellanas.
- En las Cortes de Valladolid de 1518, los procuradores expresaron abiertamente su oposición al “favoritismo extranjero” y condicionaron su apoyo financiero a que Carlos aprendiera castellano y limitara el poder de sus asesores no hispánicos.
Estas tensiones están recogidas en las actas de las propias Cortes:
“La lengua y los tratos de estos extranjeros no son del contentamiento del pueblo…” (Actas de las Cortes de Castilla, Valladolid, 1518
¿Y lo de Laredo?
La idea de que Carlos fue abucheado o confundido con un francés en Laredo pertenece más al campo de la leyenda que de la documentación histórica.
Esta versión comenzó a circular en relatos orales del siglo XIX y fue recogida en algunos escritos costumbristas como los de Carlos María de Bustamante o en crónicas regionales que querían ilustrar el descontento popular de forma dramática. No se encuentra en ninguna crónica oficial del siglo XVI.
Es probable que esta leyenda sintetice simbólicamente el rechazo cultural que su figura suscitó en buena parte del reino. Como metáfora, resulta efectiva; como dato histórico, no se sostiene.
¿Nació en un retrete?
La burla de que Carlos nació en un baño también aparece en textos satíricos posteriores, sobre todo de la época de las Guerras de las Comunidades (1520–1521), donde el emperador fue objeto de una intensa campaña de desprestigio popular. No hay evidencia documental de que naciera en un retrete, pero sí abundante sátira gráfica y literaria en la que se ridiculizaban su origen flamenco, su juventud y su supuesto desinterés por Castilla.
¿Naufragó?
No. Aunque el viaje fue azaroso y la flota tuvo que desviarse varias veces por tormentas, no se produjo ningún naufragio documentado. Carlos desembarcó sin incidentes graves en Tazones, aunque sí visiblemente mareado y débil, según relata Vital.
Conclusión
La llegada de Carlos I a la península fue, sin duda, tensa y conflictiva. No por hechos espectaculares como naufragios o intentos de linchamiento, sino por una suma de factores: idioma, cultura, intereses políticos y económicos, y un aire general de desconfianza hacia lo extranjero.
Las leyendas posteriores (la colleja en Laredo, el baño flamenco, el naufragio) no son más que formas populares de narrar una verdad más profunda: Carlos I fue percibido como un rey lejano, extraño, e incluso arrogante. Y aunque la historia lo redimiera en parte más adelante, su llegada fue cualquier cosa menos heroica.
📚 Bibliografía y fuentes
- Vital, Laurent. Voyage de Charles-Quint en Espagne. Ed. Gachard & Piot. Bruxelles, 1881.
- Mártir de Anglería, Pedro. Epistolario, 1517.
- Actas de las Cortes de Castilla, Valladolid, 1518.
- Álvarez-Ossorio, Antonio. Carlos V: Imperio, poder y memoria. Ed. Cátedra, 2015.
- Fernández Álvarez, Manuel. Carlos V: el César y el hombre. Espasa Calpe, 1999.
- VV.AA. La llegada de Carlos I a España: conflicto y recepción. Publicaciones Universidad de Valladolid, 2001.
- Tradición oral y folclore recogido en Leyendas cántabras y costumbrismo del siglo XIX.
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