← Back to list

Tres días en Bogotá, tercera capital más alta del mundo

Estupenda estadía

Soni DuqueMolina · 2025-06-20 14:41 · 102 claps · 3.6 min read
#bogotá #colombia #amigos #ciudad #gente
Open on Medium ↗

Tres días en Bogotá, tercera capital más alta del mundo

Estupenda estadía

Han viajado en la silla del medio en un avión como si fueran el relleno de un sándwich? Así fue mi último vuelo a Bogotá y yo desesperada porque mi vecina de silla, una mujer de mediana edad de aspecto hindú que parecía despistada, no abría la persiana para ver el panorama. Por fin la abrió y le entregué mi teléfono para que tomara una foto de las montañas. No hay que perderse el espectáculo que brinda el altiplano antes del aterrizaje. Para ello, es mejor no volver a viajar en la silla del sándwich.

Próximos a aterrizar en Bogotá

Próximos a aterrizar en Bogotá

A Bogotá, tercera capital más alta del mundo después de La Paz y Quito, a fines del siglo XIX se le llamaba “La Atenas Suramericana” porque entonces se le hallaba alguna similitud de actividad cultural con la capital de la República Helénica; a finales del XX, se le llamó “Apenas Suramericana” y ahora, los calentanos la llaman cariñosamente “La Nevera”.

La primera vez que fui a Bogotá era un bebé de seis meses y me quedé 17 años. Después fui y vine varias veces, pero cuando estuve tres días allí la semana pasada, noté con desconcierto que había llegado a la época de la vida en que la altura lo afecta a uno porque al salir del avión tuve cierto malestar. Por suerte había viajado con una amiga y su compañía me alivió antes de que ella y su hermano me llevaran a casa de otros amigos que están familiarizados con mi soroche, donde me tenían listo un termo con té de coca que alivia el mal de montaña. Pero con o sin té de coca, es mejor cuidarse.

Bogotá — Foto de Sonia Duque

Bogotá — Foto de Sonia Duque

Claro que casi nunca puedo bajarle al agite cuando estoy en Bogotá porque ando con la agenda copada de sol a sol. Esta vez, mi primer desayuno allí fue con amigos y sus dos hijos músicos ya adultos con quienes me quedé hablando, lo cual fue un reconfortante inicio del día con música para el alma.

La capital colombiana es una moneda de doble faz a la que muchos ya no soportan y emigran, mientras otros se quedan y dicen que hay que disimularle los defectos. Hay sectores donde se ve basura, andenes en mal estado, calles con huecos y el tráfico es desconcertante. Ah, y hace frío, llueve y es sumamente insegura. Allí le dicen a uno que no salga a la calle con aretes, anillos, reloj, cadenas ni collares porque se los roban. Y “abraza la cartera”, aconsejan. Siendo así, ¿por qué a muchos les agrada Bogotá? Primero, porque las montañas que la rodean son preciosas y entre otras cosas, porque la gente es adorable. Y como no había tiempo de incursionar en sus múltiples actividades culturales, aproveché para disfrutarla con seres queridos.

Bogotá — Foto de Sonia Duque

Bogotá — Foto de Sonia Duque

Ese primer día me reuní con compañeras del colegio a quienes no veía desde séptimo grado en un encuentro sumamente cariñoso. Y las compañeras de ese colegio conocían a las del otro, con quienes me reuní el segundo día para celebrar años de graduadas. En Bogotá, esa urbe de ocho millones de habitantes, me muevo en un círculo donde todo el mundo conoce a todo el mundo y una de las amigas aconsejó en un almuerzo a las carcajadas que era mejor no hablar mal de nadie porque siempre puede haber alguien que vaya con el chisme a sembrar la discordia.

Tuve citas para desayunos, cafés de la media mañana, almuerzos, onces y cenas, y cada encuentro fue maravilloso con una generosidad de espíritu ilimitada. La segunda noche, la gozamos en casa de amigos de siempre con una cena vegana acompañada de chistes espontáneos a la orden del día. Y la víspera de mi regreso, hubo cierre con broche de oro en otra cena espectacular con compañeras de la universidad en un ambiente de cariño y alegría insuperable.

Bogotá de corbatín — Foto de Sonia Duque.

Bogotá de corbatín — Foto de Sonia Duque.

En Bogotá me queda poca familia, la mayoría se mudó a otras ciudades así que esos amigos de siempre son, en parte, mi familia. Viajé de regreso a casa con dos de los anfitriones de la fiesta vegana. A nuestra llegada, uno de ellos le dijo al oficial de inmigración que enfocara bien la cámara porque no le gustaba quedar feo en las fotos. El oficial sonrió. “Es solo una foto de identificación”, le contestó y después me miró para ver si yo tenía alguna exigencia. No era el caso, así que pasamos inmigración en menos de 30 segundos.

Qué bien lo pasamos en Bogotá y qué bueno que aún se permita la entrada de su gente adorable a otros países.


메타데이터
post_id
e7d1aa4d3106
slug
qué-bien-lo-pasamos-en-bogotá-e7d1aa4d3106
url
https://medium.com/@soniaduquemolina/qu%C3%A9-bien-lo-pasamos-en-bogot%C3%A1-e7d1aa4d3106
canonical_url
https://medium.com/@soniaduquemolina/qu%C3%A9-bien-lo-pasamos-en-bogot%C3%A1-e7d1aa4d3106
author_url
https://medium.com/@soniaduquemolina
status
ok
fetched_at
2026-06-27 08:06:00