¿Cómo hacer que tu marca suene mejor? Todo lo que podemos aprender de la industria musical
Por Daniel Dols
¿Cómo hacer que tu marca suene mejor? Todo lo que podemos aprender de la industria musical

Por Daniel Dols
Dos cosas igual de importantes en el mundo de la música: dar con la tecla en la canción y dar con la tecla con su promoción. ¿Promoción? Efectivamente: estamos en 2025 y, al día, se suben a plataformas una media de 99.000 canciones, y la promoción importa, y mucho.
Quizá sea verdad en ese páramo existencial donde la industria musical es justa y meritocrática. En el mundo real, la creatividad al lanzar un disco puede marcar la diferencia entre la irrelevancia y la inmortalidad.
¿Y por qué hablamos de la industria musical? Porque puede dar grandes lecciones de creatividad y marketing a las marcas, que, tal como los artistas, deben esforzarse constantemente por destacar en la escena.
La ‘revolución Beyoncé’: cuando los viernes cambiaron la industria.
Beyoncé lo entendió mejor que nadie aquella madrugada de diciembre de 2013. Sin avisar, soltó su disco homónimo con videoclips para cada canción y mandó a la industria musical a replantearse toda su existencia. Hasta ese momento, la música se lanzaba los lunes porque a algún ejecutivo le pareció buena idea. Desde entonces, es cosa de viernes, como las cervezas después del trabajo.
La misma Beyoncé, porque una revolución nunca le parece suficiente, repitió la jugada en 2016 con **“Lemonade”: un tuit de madrugada en pleno fin de semana bastó para anunciar su siguiente trabajo. Un disco visual de 12 canciones y sus correspondientes 12 videoclips, unidos en una película de una hora que el sábado emitió la cadena de pago HBO, y que la artista de Houston estrenó en exclusiva previamente a través de Tidal. El resultado no fue solo un disco, sino un fenómeno cultural que trascendió la música**.

Iconografía visual: cuando la portada se vuelve legendaria.
Mucho antes de las redes sociales, Pink Floyd entendió el poder de una imagen impactante. Para su álbum “Animals” de 1977, volaron un cerdo inflable gigante de 9 metros — apodado Algie — sobre la central eléctrica de Battersea en Londres. El día de la sesión fotográfica, el cerdo se soltó accidentalmente y voló hasta alcanzar 5.000 metros de altura, interrumpiendo el tráfico aéreo del aeropuerto de Heathrow. Aquel accidente no solo generó titulares en todo el mundo, sino que convirtió al porcino volador en uno de los símbolos más reconocibles de la historia del rock. A veces el mejor marketing es el que no puedes controlar.

LONDON, ENGLAND — SEPTEMBER 26: An inflatable pig flies above Battersea Power Station in a recreation of Pink Floyd’s ‘Animals’ album cover on September 26, 2011 in London, England. The classic Pink Floyd album artwork was recreated to mark the release of several digitally remastered versions of their albums. (Photo by Oli Scarff/Getty Images)
Conceptos innovadores más allá de las melodías.
The Weeknd podría haberse limitado a anunciar “tengo disco nuevo” y habría vendido millones. En lugar de eso, creó **“Dawn FM 103.5”, una emisora de radio imaginaria que te acompaña en el tránsito hacia la muerte. La música y el concepto se fundieron tan perfectamente** que era imposible hablar de uno sin mencionar el otro.
Y luego está Lady Gaga, la maestra del marketing musical. Mientras otros piensan en estrategias convencionales, ella creó un **vestido-dron para promocionar “Artpop”. Un vestido que literalmente volaba, fusionando tecnología, moda y música en un solo concepto. Años antes ya había revolucionado el sector estrenando [“Bad Romance” en un desfile de Alexander McQueen](https://www.youtube.com/watch?v=vPzzCh_VQhg)**, uniendo alta costura y pop de una forma, hasta el momento, nunca vista.
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Experiencias inmersivas: cuando el marketing se convierte en arte.
Katy Perry llevó las cosas a otro nivel cuando, para lanzar “Witness”, se encerró en una casa con 41 cámaras retransmitiéndolo todo durante 96 horas. Hizo yoga con Jesse Tyler Ferguson, meditaba con un gurú y cenaba con Caitlyn Jenner mientras millones la observaban. Todo patrocinado por una marca de cosméticos. Como complemento, esparció bolas de discoteca por el mobiliario urbano para que cualquiera pudiera enchufar sus auriculares y escuchar su single. Un gesto entre lo innovador y lo sorprendente.
Y en el otro lado, demostrando que a veces lo sencillo es lo que mejor funciona, está Charli XCX. Ha convertido “brat” en algo más que música: en un estado mental, en una estética, en una forma de vida. Es decir: en un contenido viral. Sus vallas publicitarias de vinilo cambiante han sido un espectáculo en sí mismas, donde cada nuevo anuncio generaba más expectación que el anterior. Y ha funcionado.
Contexto y significado: la ubicación como parte del mensaje.
Coldplay podría haber presentado “Everyday Life” en cualquier ciudad occidentalizada con buena infraestructura. En lugar de eso, montaron su primer concierto en Jordania, haciendo que la ubicación formara parte de la narrativa del álbum, con fuertes influencias multiculturales y un enfoque en la paz, la diversidad y la empatía global.
Un gesto que vino acompañado de otro que trascendió el simbolismo: no hubo más conciertos de presentación del álbum para evitar el impacto medioambiental de sus giras tradicionales, en los que se entregan pulseras que cambian de color según la canción a todos los asistentes. Una experiencia creativa y atractiva, pero que no es compatible con el mensaje del álbum.
El panorama español: creatividad con sello propio.
El talento nacional también ha sido un ejemplo de cómo generar hype, sorpresas e innovación. Por ejemplo, Vetusta Morla sorprendió a quienes asistieron al Movistar Arena por el fin de gira de “Cable a Tierra’, reproduciendo su siguiente disco por megafonía sin previo aviso y dejando a los asistentes con la duda de si había algo que se habían perdido.
Dani Martín, para anunciar una canción, tuvo a un país en vilo cuando lanzó en sus redes la pregunta de “¿Vuelve?”, alimentando así los rumores de una posible reunión de El Canto del Loco. Amaia estrenó “Tengo un pensamiento” con una actuación en La Revuelta que demostró hasta qué punto en la televisión no está todo visto. Y Rosalía realizó un concierto en Tik Tok Live para presentar “Motomami”.
Rufus T. Firefly ha preparado **una gira de conciertos con auriculares** para presentar su próximo disco en exclusiva un mes antes de su lanzamiento en plataformas digitales, porque quieren que nadie pierda detalle de lo que se percibirá cuando lo saquen.
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La música en la era de la sobreabundancia.
Todo esto demuestra que, en 2025, la música ya no es solo lo que suena, sino cómo resuena al presentarse al mundo. Es como si un pintor, además de crear su obra, tuviera que pensar en la mejor manera de exponerla para maximizar su impacto. Los artistas actuales no solo crean canciones, sino estrategias creativas en torno a ellas.
En un mundo donde tenemos más música disponible que tiempo para escucharla, donde las plataformas de streaming son océanos infinitos donde muchos artistas tratan de llegar a la orilla, dar con esas dos teclas –la de la canción y la de su promoción– no es solo importante; es parte inherente al éxito.
Tratar las canciones como productos.
El recorrido del artista es parecido al de las marcas: conseguir nuevos fans, mantener el interés de los más fieles, y seguir dando de qué hablar. Por lo que, en cuanto a creatividad y marketing, las marcas pueden aprender mucho de lo que sucede en la escena musical:
- Sacarle partido a lo que no puedes controlar: Tal como le pasó a Pink Floyd, a veces los imprevistos pueden ser las mejores oportunidades para generar conversación y crear sellos icónicos para tu branding.
- Activaciones coherentes con la narrativa: Coldplay demostró en Everyday Life que tu mensaje no se debe quedar en las palabras, sino que gana mucho más valor cuando está presente en los diferentes elementos de tu propuesta.
- Nunca pares de sorprender a tu público: Hay que apuntar alto. No se trata solo de sorprender a tus consumidores, sino de innovar y posicionarte en el sector a través de iniciativas atrevidas y diferentes. Si no nos crees, mira la actuación de Amaia en la Revuelta.
- Busca formas de estar más cerca de tu audiencia: En un mundo con contenidos tan masificados y relaciones en redes sociales que son cada vez más impersonales, ¿cómo puedes hacer sentir reconocido e importante a tu consumidor? Las experiencias off-line ayudan a fortalecer la relación marca-consumidor, tal como lo hizo Rufus T. Firefly en sus conciertos con auriculares, en los que el público se sentía parte de la banda.
- Genera hype, pero del bueno: No todos los mensajes tienen que ser mascados y simples. A veces, para generar hype, solo hay que crear dudas y deseo en tu audiencia. Mira a Dani Martín.
- Cultura, a tu escala: Sí, sabemos que no somos Beyoncé y es complejo generar un cambio cultural. Pero algo que sí puedes hacer, es crear pequeñas tradiciones y activaciones habituales que tus usuarios reconozcan, y con suerte, esperen con ganas. Que vean que tienes esa capacidad de sorprender.
메타데이터
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