Capítulo 1: El costo del silencio, el “pollito” y hacerme cargo.
Si alguna vez llegas a leer esto — lo dudo — , quiero que sepas que asumo que arruiné lo nuestro en muchos aspectos. No pasa un día sin que…
Capítulo 1: El costo del silencio, el “pollito” y hacerme cargo.
Si alguna vez llegas a leer esto — lo dudo — , quiero que sepas que asumo que arruiné lo nuestro en muchos aspectos. No pasa un día sin que me arrepienta. Y si sufro, es porque destruí tus ganas de seguir luchando por nosotros; me duele aceptar que nos boicoteé y te dejé sola cuando no quería hacerlo.
Sé que he mejorado y que he hecho cambios, pero entiendo que ese pollito que me miraba con amor ya no está, y no me lo perdono. Mi mayor carga no es que hayas elegido seguir sola, es que yo te llevé a eso y darme cuenta de que no te hice feliz, que fui una constante lucha y que estaba en mi poder haber hecho las cosas de otra manera. Lo siento, porque no supe demostrarte todo el amor que sentía por ti o actuar realmente como me sentía contigo… Nunca me quiero hacer el protagonista con las cosas que escribes porque sé que tu mundo no gira en torno a mi, pero esto lo escribí por lo que pusiste: me duele ser el responsable de que te sientas así y, créeme, no lo olvido ni me hago el tonto.
Leyendo lo último que escribí me di cuenta de que usé palabras como “sufro”, “pollito” o agregué frases como “no me lo perdono” o culpas. La verdad es que no las usé para generar compasión o pena, sino porque de algún modo son cosas que siento. Analizándolo bien, me di cuenta de que han pasado un poco más de tres meses y hoy puedo mirar las cosas con la distancia y la claridad que antes no tuve.
Es tan extraño, se siente como si hubiera pasado más que tres meses. Es triste aceptar el silencio que hay después de haber estado tan pendientes el uno del otro cuando estábamos juntos; lo hace más complejo. Tenía sentido, pero entiendo que todo esto es la consecuencia de mi propias decisiones y acciones. También es complejo darme cuenta de que todo me la recuerda a ella y lo que vivimos. Sueño con ella súper seguido y a veces despertar se hace lo más difícil, sabiendo que ya no está a mi lado. Sé que extrañar su presencia, preguntarme por cómo estuvo su día, qué siente, si está bien, si comió, y no tener una respuesta, es parte del proceso de asumir lo que provoqué y que no dimensioné.
Una parte de mí piensa todo el tiempo en ella y en si se preguntará lo mismo. ¿Si me extraña? ¿Si piensa en mí? Y debo obligarme a asumir que ya no. No la culpo ni me enoja si no es así, es obvio que es mi problema. Aunque el sentimiento a veces es horrible, me toca aceptar y hacerme cargo; cuesta bastante, pero no queda de otra. Sé que no gano nada con castigarme, odiarme o llamarme estúpido una y otra vez; sé que la culpa solo me detiene de cierto modo y solo a veces ayuda a asimilar. Lo lógico hoy es aceptar esa realidad: ella fue clara en su última respuesta, yo tomé una decisión y, fuera impulsiva o no, el vínculo se quebró y terminó. Desear o imaginarme un reencro, pensar en si ella quiere intentarlo o cómo serían las cosas si se pudiera retomar, solo alimenta una ilusión que a veces afecta directamente mi avance y, aunque sea solo para mí, me genera cierto dolor. Sé que de solo pensarlo, de cierta forma, pasa a llevar el respeto que le debo a su tranquilidad.
No mentiré, a veces me dan ganas de ir a buscarla como me dijo en otras ocasiones, pero sé que esta vez no es así y debo respetar esa decisión. Escribir aquí es como mi cable a tierra para recordar que dejarla en paz es lo único correcto y mi forma de no perturbarla. Sé perfectamente que ella no está pendiente de lo que hago. Quizás sabe que el arrepentimiento es real, pero mi proceso actual no puede depender de que lo vea o no, o de buscar su compasión.
No escribo estas cosas para dar pena ni para sentir que me quedé pegado en lo que fue. Mis errores, mis enojos impulsivos y mi miedo al abandono son cosas que ya he manejado y trabajado por mi cuenta. Las cosas que tengo que mejorar son para mí y no tienen que ver con cómo me siento por haber hecho las cosas mal. El dolor de haberle fallado a la única mujer que amé y que me amó va a seguir ahí, pero me hago cargo de mi parte y, a pesar de que es doloroso y lento, sé que es algo que debo vivir.
메타데이터
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