La canción de Aquiles.
Este mes me costó un poco más sentarme a escribir. Es un poco irónico porque también fue el mes en el que mas tiempo libre tuve. Ya…
La canción de Aquiles.
Este mes me costó un poco más sentarme a escribir. Es un poco irónico porque también fue el mes en el que mas tiempo libre tuve.
Ya mencioné, en entradas anteriores, como la vida sin “caos” puede volverse un obstáculo para escribir. Lo mismo ocurre cuando hay demasiado tiempo: aparecen cosas que había dejado de hacer y que de pronto retomé. Obviamente dejé otras de lado… Supongo que son etapas.
En fin, el libro del mes fue La Canción de Aquiles, de Madeline Miller.

Como vimos con Circe, la autora se propone re imaginar clásicos de la mitología griega desde nuevas voces. En este caso, la historia es contada desde la perspectiva de Patroclo: Su infancia, su exilio, el encuentro con Aquiles, el enamoramiento y finalmente la guerra de Troya.
Dado que la trama general es conocida por casi todos, no hay mucho mas que aportar en cuanto al argumento.
Y siendo sincera, como ya me pasó con Circe, no me gustó el libro.
Otra vez sentí que el intento de ser “revolucionaria” (por falta de una palabra mejor) se queda a mitad de camino.
Me gustó la idea de narrar la relación entre Aquiles y Patroclo como una historia de amor. Es algo que muchos intuimos o imaginamos alguna vez. Sin embargo, la manera en que está contado no me terminó de convencer. Patroclo fue escrito dentro de un rol tradicionalmente femenino: torpe, mas pequeño, físicamente débil, sin grandes habilidades para el combate, y eternamente admirador del hijo de una diosa. El problema no es que sea débil o vulnerable, sino que se lo reduce a una pasividad vacía, repetitiva y casi arquetípica. Es decir: si vamos a contar una historia de amor entre dos hombres ¿por qué seguir reproduciendo roles de géneros clásicos?
No me mal interpreten. No creo para nada que ser mujer implique debilidad, ni que lo femenino sea inferior. Pero sí creo que es hora de abandonar ese molde que la literatura repite hace siglos. Y si vamos a visibilizar otras formas de amor ¿por qué no imaginar también vínculos entre hombres donde ambos conserven su fuerza y su complejidad?
Además de eso, no logré conectar con la historia de amor. Y eso, para mí, es lo más grave. Me encantan los libros de romance. Creo que el lector debería enamorarse junto con los protagonistas, y eso no me pasó. No entendí que los une, no hay desarrolló. No se siente la construcción del vínculo. No me enamoré.
Por otro lado, reconozco que La Canción de Aquiles tiene méritos importantes. La escritura de Madeline Miller es poética, cuidada y accesible. Me resulta valioso que una obra de ficción popular se anime a poner en primer plano una historia de amor homosexual, en el corazón mismo del mito heroico. Además, invita a mirar los clásicos con otros ojos. Le da voz a un personaje históricamente secundario, y eso nos recuerda cuantas historias quedaron sin contarse o fueron contadas desde otra perspectiva.
En conclusión, no es un libro que haya sido de mi agrado, no me enamoré. Pero no me detiene, seguiré buscando el amor, en la vida o en otro libro.
메타데이터
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- 2026-06-21 07:44:09