Por qué el capital climático llega tarde a México: un análisis desde la industria
Por Fernando Lelo de Larrea — Fundador de Rumbo Ventures

Por qué el capital climático llega tarde a México: un análisis desde la industria
Por Fernando Lelo de Larrea — Fundador de Rumbo Ventures
Hay una conversación que se repite en casi todos los foros de inversión sostenible en América Latina: México tiene el perfil industrial correcto para liderar la transición energética en la región, pero el capital especializado que debería acompañar ese proceso llega con años de retraso. No es una percepción. Es un patrón estructural que tiene causas identificables y, por lo tanto, soluciones que pueden diseñarse.
Este artículo es un intento de articular ese diagnóstico desde adentro, como operador que ha trabajado en ambos lados del ecosistema: primero construyendo carteras de venture capital de consumo y tecnología en México entre 2012 y 2021, y ahora — desde Rumbo Ventures — enfocando el trabajo específicamente en descarbonización industrial, ClimateTech y manufactura avanzada en el sur de Europa y las Américas.
La paradoja industrial mexicana: activos físicos sin capital de transición
México posee una base manufacturera que pocas economías emergentes pueden igualar. Tiene acceso privilegiado al mercado norteamericano, una cadena de proveeduría automotriz madura, capacidad instalada en acero, cemento y química, y una posición geográfica que lo convierte en hub natural para nearshoring industrial. En papel, es un candidato ideal para recibir inversión en tecnología de descarbonización.
La paradoja es que ese perfil industrial no ha atraído capital climático en la escala que correspondería. Los fondos de ClimateTech globales — que han desplegado cifras record en Europa y Norteamérica desde 2021 — han tratado México con cautela, cuando no con indiferencia activa.
¿Por qué? No es únicamente un problema de percepción de riesgo país, aunque ese factor existe. Es un problema de arquitectura del capital: los instrumentos disponibles no están calibrados para el tamaño de transacción que requiere la descarbonización industrial. Un proyecto de electrificación en una planta de manufactura mediana en Monterrey o en el Bajío no encaja fácilmente en la tesis de un fondo de venture capital tradicional — es demasiado grande para la fase seed, demasiado pequeño para el capital de infraestructura — y tampoco tiene la liquidez o el perfil de salida que espera el private equity convencional.
El capital climático tiene un problema de granularidad. Y México lo expresa con especial claridad.
Lo que el ecosistema VC aprendió entre 2012 y 2022
Cuando ALLVP comenzó a operar en 2012, el ecosistema de venture capital en México era funcionalmente inexistente como industria organizada. No había fondos locales de escala, los mecanismos de coinversión eran rudimentarios y la infraestructura de soporte — aceleradoras, redes de ángeles, ecosistema legal especializado — estaba en construcción.
La década que siguió produjo resultados reales: Cornershop fue adquirida por Uber. Flink construyó una de las plataformas de inversión más grandes de México. Enlight escaló como infraestructura de datos. El ecosistema probó que podía generar compañías de escala regional y con capacidad de salida.
Pero también dejó lecciones menos celebradas. El capital que llegó a México en esos años fue casi exclusivamente capital de venture para modelos de negocio digitales de consumo. Marketplaces, fintechs, plataformas de entrega. Las verticales que más importan para la transición energética — manufactura, energía, logística, materiales — quedaron fuera del mapa de inversión casi por completo.
No porque no existieran oportunidades. Sino porque el capital disponible no tenía ni la tesis ni los instrumentos para evaluar ese tipo de activo.
El vacío de la manufactura avanzada
La manufactura avanzada — incluyendo automatización, eficiencia energética y materiales sostenibles — requiere capital con horizontes más largos, tolerancia a ciclos de desarrollo distintos a los del software, y capacidad de acompañamiento técnico especializado. Ninguna de esas condiciones estaba presente en el ecosistema VC mexicano durante esa década.
El resultado es que México llega al momento del nearshoring y la relocalización industrial con un déficit acumulado de capital de innovación en las verticales que más lo necesitan.
Nearshoring como detonador: ¿oportunidad real o narrativa de marketing?
Desde 2022, el nearshoring se convirtió en el argumento más utilizado para justificar el interés inversor en México. La relocalización de cadenas de suministro desde Asia, acelerada por tensiones geopolíticas y la revisión del T-MEC, generó una narrativa clara: México es el ganador lógico del reordenamiento del comercio global.
Esa narrativa tiene base real. La inversión extranjera directa en manufactura ha crecido. Los parques industriales en el norte y el Bajío operan con ocupación históricamente alta. La demanda de infraestructura — energía, agua, conectividad, transporte — está bajo presión.
Pero hay un problema que la narrativa de nearshoring tiende a ocultar: las empresas que llegan a instalarse en México traen sus propios compromisos de sostenibilidad — metas de emisiones, cadenas de suministro verificables, exigencias de sus clientes corporativos en Europa y Estados Unidos — y el ecosistema industrial local no siempre está preparado para cumplirlos.
La brecha no es de voluntad. Es de capital y tecnología. Una planta que necesita reducir sus emisiones para seguir siendo proveedor elegible de una automotriz europea no tiene acceso fácil a financiamiento para ese proceso de transformación en México. Los instrumentos de deuda verde están en desarrollo. Los fondos especializados en transición industrial son escasos. El mercado de carbono local es incipiente.
El nearshoring puede ser el detonador más importante que ha tenido México para atraer capital climático. Pero requiere que el capital llegue antes de que la ventana se cierre.
Qué tipo de capital necesita México en los próximos diez años
No se trata de más venture capital. El modelo VC clásico — cheques de 500 mil a 5 millones de dólares en compañías de software con crecimiento exponencial — no es el instrumento adecuado para descarbonizar la industria manufacturera mexicana.
Lo que México necesita es capital de transición industrial con características específicas:
Horizonte de inversión extendido. Los proyectos de eficiencia energética, electrificación de procesos y sustitución de materiales tienen ciclos de retorno de 7 a 12 años. El capital que entre a esta tesis debe estar estructurado para ese horizonte, no para el ciclo de un fondo de VC de 10 años con presión de distribución a los 7.
Capacidad técnica sectorial. Evaluar una oportunidad en acero verde o en cemento bajo en carbono requiere comprensión de los procesos industriales, no solo de los modelos financieros. El capital sin esa capacidad tiende a evitar estos sectores o a subvaluarlos. El capital con esa capacidad puede construir ventajas de información reales.
Instrumentos híbridos. La frontera entre venture, deuda de proyecto y capital de infraestructura es precisamente donde viven las oportunidades más atractivas en ClimateTech industrial. Estructuras que combinen capital accionario con componentes de deuda subordinada o garantías pueden hacer elegibles proyectos que hoy no encajan en ninguna caja.
Anclaje local con red global. Las empresas que están descarbonizando sus cadenas de suministro en México responden a directivos y boards en Europa y Estados Unidos. El capital que acompaña esa transformación necesita poder hablar ese idioma en ambos lados del Atlántico.
La hipótesis de Rumbo Ventures para el mercado mexicano
Desde Rumbo Ventures trabajamos con la hipótesis de que la intersección entre el ciclo de nearshoring industrial y la presión de descarbonización sobre las cadenas de suministro globales crea una ventana de oportunidad específica para capital especializado en ClimateTech y manufactura avanzada.
No es una tesis nueva en Europa — donde hemos operado y construido relaciones con el ecosistema de innovación industrial en España y el resto del sur del continente. Pero en México esa intersección es todavía incipiente, lo que significa que los primeros fondos que entren con la tesis correcta y los instrumentos adecuados tienen la posibilidad de definir el segmento.
La formación en economía aplicada — en el ITAM, en la London School of Economics y en Stanford — enseña a distinguir entre el ruido de corto plazo y las estructuras que generan valor sostenido. El capital climático en México no es una moda de foro de inversión. Es una necesidad estructural del modelo de crecimiento industrial que el país está construyendo.
La pregunta no es si ese capital llegará. La pregunta es quién lo traerá, con qué instrumentos, y si llegará a tiempo.
Fernando Lelo de Larrea es economista, fundador y Managing Partner de Rumbo Ventures, una plataforma de capital de riesgo enfocada en descarbonización industrial, ClimateTech y manufactura avanzada en el sur de Europa y las Américas. Entre 2012 y 2021 fue cofundador de ALLVP (Antoni Lelo de Larrea Venture Partners), con portfolio que incluyó Cornershop, Flink y Enlight. Estudió economía en el ITAM (Ciudad de México), completó una maestría en la London School of Economics y obtuvo su MBA en Stanford Graduate School of Business. Escribe sobre ecosistemas de inversión, transición energética y economía del capital emprendedor.
Más información: ferlelo.es | Rumbo Ventures
메타데이터
- post_id
- edf3012d5012
- slug
- por-qué-el-capital-climático-llega-tarde-a-méxico-un-análisis-desde-la-industria-edf3012d5012
- url
- https://medium.com/@fernandolelo/por-qu%C3%A9-el-capital-clim%C3%A1tico-llega-tarde-a-m%C3%A9xico-un-an%C3%A1lisis-desde-la-industria-edf3012d5012
- canonical_url
- https://medium.com/@fernandolelo/por-qu%C3%A9-el-capital-clim%C3%A1tico-llega-tarde-a-m%C3%A9xico-un-an%C3%A1lisis-desde-la-industria-edf3012d5012
- author_url
- https://medium.com/@fernandolelo
- status
- ok
- fetched_at
- 2026-08-20 15:42:47