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El Incidente

Aún lo recuerdo como si fuera ayer. Recuerdo estar en el coche, con el móvil en la mano, mirándolo, sin saber que hacer. Recuerdo llamar a emergencias y colgar antes de que contestaran. Recuerdo el destello pasar por mi cabeza. Recuerdo gritar. De dolor, de rabia y de frustración. Recuerdo imaginarme que pasaría si viniese ahora la policía. Recuerdo pensar que le arruinaría la vida y que todo el pueblo se enteraría. Recuerdo pasar verguenza. Y recuerdo llorar, llorar mucho. Con la cara golpeada. Con las costillas doloridas. Con el ojo ya morado. Mirarme en el espejo retrovisor y ver mi ojo morado e hinchado. Mi labio igual. Como habíamos llegado a esto…

C.J.R. · 2026-06-17 09:42 · 0 claps · 7.7 min read
#spanish #relationships #abuse #alcholism
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El Incidente

Aún lo recuerdo como si fuera ayer. Recuerdo estar en el coche, con el móvil en la mano, mirándolo, sin saber que hacer. Recuerdo llamar a emergencias y colgar antes de que contestaran. Recuerdo el destello pasar por mi cabeza. Recuerdo gritar. De dolor, de rabia y de frustración. Recuerdo imaginarme que pasaría si viniese ahora la policía. Recuerdo pensar que le arruinaría la vida y que todo el pueblo se enteraría. Recuerdo pasar verguenza. Y recuerdo llorar, llorar mucho. Con la cara golpeada. Con las costillas doloridas. Con el ojo ya morado. Mirarme en el espejo retrovisor y ver mi ojo morado e hinchado. Mi labio igual. Como habíamos llegado a esto…

Había sido la boda de una de mis mejores amigas de la infancia a finales de ese verano. Hacía varios años que no la veía, ni a ella ni al resto de mis amigas. Veníamos de un viaje de un mes por carretera. Me había pasado los últimos 7 años viajando mucho. Los últimos meses los habíamos pasado trabajando en el mediterráneo, pero antes de aquel verano, veníamos de México. Allí fue donde le conocí. En un pequeño pueblo hippijo (de hippie y pijo), en el pacífico, donde lo mismo te encontrabas mansiones de 4 millones de dolares, que un tio en taparrabos viviendo en la playa. Antes de la boda hablé con él y le pedí que por favor no bebiera mucho. Que yo le prometía que tampoco bebería mucho. Yo ya casi no probaba el alcohol y me daba miedo cuando él lo hacía. Se convertía en otra persona, dejaba de ser él. Me miraba con odio. A veces me empujaba. Teníamos discusiones. También fumaba cannabis, pero ahí era distinto. Se apagaba, se relajaba, todo le daba igual. Pero cuando bebía me daba miedo. Llevábamos juntos algo más de un año, habíamos viajado por Mexico y vivido juntos por un tiempo. Antes de ese verano yo le dije que iba a volver a casa, que si quería venir conmigo, y él me dijo que si. Llegamos a España justo para la boda de mi amiga. Ya habíamos tenido muchos problemas cuando estaba bebido, 3 de ellas bastante graves. La primera fué visitando a sus primos en Cuernavaca. Llevabamos sólo un mes viajando juntos, y hasta ahora todo iba genial. Nos divertíamos. Nos escuchabamos. Y el sexo era increíble. Nos invitaron a casa de sus tios y sus primos a cenar y allí se bebió él solo una botella de Don Julio Platino en unos 30 minutos, sin que nadie se diera cuenta. Para cuando nos enteramos, ya era demasiado tarde. Ya no era él. Se puso agresivo, empezó a pegar puñetazos a las puertas y las paredes. Se tiró en el sofa y se vomitó entero. Yo miraba la escena en plan “¿qué coño está pasando aquí?”. Ya le había visto un poco borracho en otras ocasiones, le cambiaba la cara, se ponía algo agresivo incluso con sus amigos, me daba un poco de miedo, pero nunca había visto algo así. Nunca en mi vida. Se lo llevaron arriba para que durmiera la mona. Y a mi su primo me llevó donde nos estabamos alojando. Recuerdo hablar con su primo en el coche mientras me llevaba a casa. Yo estaba asustada. Se había puesto muy violento, pegandole puñetazos a las paredes. Violento incluso con su primo porque me había sacado a bailar. Al día siguiente todo el mundo le quitaba importancia y su primo vino de nuevo a buscarme y me llevó con él. Estaba arrepentido y avergonzado, sin levantar la cara y mirando al suelo. Seguí con él. Tras Cuernavaca fuimos a Acapulco, de donde es él. Nos quedamos en casa de su madre. El 15 de Septiembre, día de Mexico, se emborrachó con sus amigos en la playa. Casi le pega a uno de ellos. Yo flipaba. No me gustaba esta situación y hablé con él. Le dije que por favor no bebiera tanto, que cuando bebía así cambiaba. Me dijo que vale, y seguí allí con él. Días mas tarde fué el cumpleaños de una de sus sobrinas y lo celebraron en su casa. Su madre compró algunas botellas de alcohol y eso que la sobrina estaba cumpliendo 16. Se bebió él solo una botella de J&B. Lo mismo, nadie se dió cuenta. Yo había estado hablando con un amigo por messenger y se puso super agresivo conmigo. Quería pegarme y me echó de su casa. No se ni como salí de alli, en un colonia en el cerro del peligroso Acapulco, para bajarme a la costera y de ahí coger un taxi que me llevó a un hotel que cogí al momento. Me pasé la noche llorando. Creo que esa fué la primera vez que vino el destello. La primera vez que se me pasaron por la cabeza los buenos momentos, y me compensó volver con él cuando me llamó y luego vino a buscarme al hotel. O tal vez no. Tal vez yo siempre he estado mendigando amor, porque nunca me enseñaron mi valía. A buscar lo que es bueno para mí. Lo que no hace daño. Lo que te hace sentir bien y segura. Pero esa es otra historia.

Volví con él y seguimos viajando por Mexico hasta asentarnos en Playa del Carmen por unos meses. Pero las discusiones eran cada vez más frecuentes. Yo ni le admiraba ni le respetaba. Me parecía un tonto, que decía muchas tonterías. Aún así lo pasaba bien con él. Era aventurero, como yo. Pero me daba verguenza presentarlo. Sentía que yo valía mas, que podía tener algo mejor. La última ocasión grave fué en Isla Mujeres. Quedamos con una amiga de una amiga que tenía un velero y nos llevó a navegar en él. Resulta que tenía un velero comprado al 50% con un Uruguayo, que no podía ser mas gilipollas. Un autentico maleducado, y otro borracho, aunque de eso nos fuimos dando cuenta durante el día. Habíamos comprado alcohol, como no, pero eran solo unas pocas cervezas. Cuando se acabaron, el borracho del uruguayo dijo que quería mezcal y nos mandó a comprar una botella. Yo ya veía que la cosa no iba a acabar bien, y por no quedar mal dije que sí, que iba yo, pero viendo la situación, como iba todo cada vez peor, hable con mi chico y le dije que ya no quería que bebieramos más, que esto se veía venir que iba a acabar mal. Se enfadó, el quería seguir bebiendo. Yo le dije que no iba a comprar nada mas y volvimos al barco con las manos vacías. El urguayo se enfadó tambien porque quería su puñetero mezcal. Llevó el velero hasta el muelle y se bajo el mismo del barco a comprar la botella. Por supuesto, el día acabó mal. El uruguayo borracho completamente, y Él vomitandose encima, El uruguayo gritandole improperios, faltandole al respeto. Bañandole con la manguera una vez que llegamos a puerto. Yo sin saber que hacer. Intentando ayudarle a Él que no podía sostenerse en pie. Y la amiga de mi amiga disculpándose por el uruguayo. Un puto show. Pocas semanas mas tarde llegamos a España. Yo estuve a punto de romper aquello mil veces. Pero el destello seguía visitándome. Creo que siempre he mendigado amor. A veces creo que doy verguenza ajena.

Salí del coche de mi madre con la cara golpeada. Serían las 2 o 3 de la mañana. También había llamado a mi amiga María, pero no me contestó. Pensaba que menos mal. Habría sido una verguenza, tener que explicar a todo el mundo que este mexicano borracho que me había traido me acababa de dar una paliza. Se habría enterado todo el pueblo. Era el pueblo de mis abuelos. Donde había pasado algunos de los mejores momentos de mi juventud. Un lugar que siempre guardaba un lugar especial en mi corazón. Fuí andando hacía casa. Vivía en el centro del pueblo y no quería cruzarme con nadie. Me iba tapando el ojo con el pelo, por si acaso. Podía oir los ruidos de música de la gente que aún seguía de fiesta. Llegue hasta el portal y subí a casa. Con el corazón en un puño, con miedo a que estuviera esperándome para volver a pegarme. Después de la paliza, cuando él había parado de pegarme, yo había salido corriendo de casa medio desnuda. Solo con las bragas puestas. Cogí las llaves corriendo y me había quedado así, medio desnuda en el portal llorando. Tuve suerte y nadie había bajado. Pasados unos minutos había vuelto a entrar en casa, había cogido algo de ropa y las llaves del coche y había salido corriendo hacia allí. Y ahora volvía, apaleada. Entré y no oí ningún ruido. Fuí hasta la habitación y le ví alli dormido en la cama, sobre su propio vómito. Me fuí al salón y me senté en el sofa, recapitulando como coño había llegado yo a esta situación. Fué porque comenzó a vomitar en la cama. Eso fué lo que había pasado. Habíamos llegado a casa después de la fiesta. Había estado bien. Habíamos bebido pero no en exceso, o al menos eso creía yo. Le había estado controlando todo el día. Pero el hermano de mi amiga, le había cogido y se lo había llevado y habían estado bebiendo y bebiendo. Chupitos y cervezas. Llegó un momento en el que le dije que nos ibamos ya a casa. Y nos fuimos. Y yo pensé que todo estaba bien. Nos metimos en la cama, casi sin ropa. Y al de un rato lo escuche vomitar. Siempre hacía eso. Se vomitaba encima. Era incapaz de levantarse al baño para ir a vomitar. Se vomitaba encima y vomitaba todo a su alrededor. Y eso era exactamente lo que estaba haciendo. Vomitarse encima y vomitar el colchón. Me levanté e intenté sacarlo de la cama y arrastrarlo hasta el baño, pero era un peso muerto. Yo tiraba de él, de los brazos, pero no conseguía que se levantara. Le conseguí arrastrar hasta el pasillo, tirando de él de mala manera, ya casi llegabamos al baño, cuando se levantó y me pegó el primer puñetazo que me lanzó al suelo. Ahí comenzó a darme patadas y puñetazos con todas sus fuerzas. Yo le gritaba, para para para. Y él seguía pegandome. Aún lo siento, los golpes en la cara y las patadas en las costillas. Nunca me habían pegado una paliza. Yo le gritaba que parara y paró un momento, para acto seguido volver a pegarme cuatro mas. Cuando por fin paró, me levanté corriendo, medio desnuda, cogí las llaves de la casa, salí al pasillo y bajé al portal. Así había sido. Ahora lo recordaba. Me quedé horas mirando en blanco a las ventanas del salón, allí sentada, aún sin creerme lo que me había pasado. No se si dormí algo. Se me hizo de día. Horas mas tarde el se despertó. Me entró miedo y apareció por la puerta del salón. Me miró “¿qué te ha pasado?” me preguntó. Según él no se acordaba. No recuerdo muy bien los detalles de aquel día. Recuerdo no levantarme mucho de aquel sofa, Recuerdo no salir en todo el día de casa porque no quería que nadie me viera. Recuerdo esperar hasta que se hizo casi de noche para volver a bajar a Bilbao, a casa de mi madre. Recuerdo ir a por el coche aquella tarde con el mismo miedo de que alguien me viera y todo el pueblo se enterara. Recuerdo entrar por la puerta de casa y ver la cara de mi madre cuando me vió el ojo. Y ella le echo, le dijo que se fuera, que en su casa no iba a entrar. Y él se fué a Mexico. Pero el destello volvió y meses mas tarde, el regresó. ¿En que puto momento pensé que sería bueno tener una relación con un hombre que te pega cuando se emborracha? ¿En que puto momento se me ocurrió tener una hija con él? ¿Por qué siempre tengo que mendigar amor? ¿Por qué existe ese maldito destello que me hace volver una y otra vez?


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2026-07-25 04:08:47