The Black Phone
¿Qué es lo contrario a la audacia? El miedo. Ese estremecimiento del espíritu. Esa angustia indispensable que nos enfrenta a la muerte…
The Black Phone

¿Qué es lo contrario a la audacia? El miedo. Ese estremecimiento del espíritu. Esa angustia indispensable que nos enfrenta a la muerte. Maupassant lo describe como una «sensación atroz, una descomposición del alma, un espasmo horrible del pensamiento y del corazón»(1). En el cine, el género del terror ha pasado de la vitrina de los géneros menores a ganar premios en Cannes y Hollywood ━Titane ganó la Palma de Oro en Cannes este año━.
El director, Scott Derrickson, presenta este nuevo thriller de terror. Uno de los protagonistas de Black Phone es secuestrado por un sádico que se esconde detrás del disfraz de mago. Finney Shaw tiene 13 años, está en la etapa de transición entre la inocencia de la infancia y el descubrimiento de la adolescencia. Una etapa llena de dudas, temores, de rebeldía. Una etapa llena de ambigüedades que nos producen miedo.
Por la misma razón nos resultan espeluznantes los payasos: por su ambigüedad. Nos enfrentamos a lo oculto. El maquillaje y la sonrisa pintada en el rostro nos confunde: ¿Está realmente sonriendo? Es lo mismo con esa especie de fetichismo por las máscaras, por lo oculto, lo profano; por la alteridad. La mediatización de los criminales seriales, los monstruos, despierta el morbo: ¿Cómo eran cuando no asesinaban? ¿Tenían familia? ¿Amaban a sus hijos? ¿Cuidaban de sus mascotas? Cuando el payaso se limpia el rostro, regresa a su otra vida. Deja de sonreír.
En los últimos años Hollywood ha explotado de forma insistente el miedo a los payasos. En esta adaptación del cuento de Jose Hill — hijo de Stephen King — el personaje del payaso es reemplazado por un mago, pero tiene las mismas características siniestras. Los globos de colores, que aparecen en IT, han sido reemplazados por globos negros y la sonrisa permanente se convirtió en una máscara calavérica.

El actor Ethan Hawke asume el papel terrorífico del psicópata. Su personaje trae a la memoria a un criminal de los 70, John Wayne Gacy. En la historia de los criminales seriales lo conocen como el Payaso asesino. Usaba el disfraz para participar de eventos de beneficiencia en la comunidad. Cuando se quitaba el disfraz se transformaba en un frío asesino.
La trama de la película también sucede en los 70. Similar a los hechos que aterraron a la sociedad estadounidense, varios niños desaparecen y las sospechas apuntan hacia un psicópata que los encierra debajo de su casa y los aísla del mundo exterior. En la obscuridad de ese lugar se ve un teléfono negro. Lo usa Finney para comunicarse con las otras víctimas que quieren evitar que le suceda lo mismo.
Aunque la película sigue una fórmula que parece inagotable le añade algo que puede ser aún más terrorífico que un asesino serial: la violencia intrafamiliar y el abuso infantil. La máscara de un hogar es aún más cruel que la del payaso cuando oculta a un padre alcohólico y abusador, quizá esa es la verdadera historia de terror detrás de Black Phone, una historia que se cuenta una y otra vez en la vida real, como en el caso del padre de Gacy.
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- G. de Maupassant, Oeuvres completes; Cantes de la Bécasse, ed. 1908.
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