‘La última batalla’, de Stephen Harding
Desperta Ferro publica la improbable batalla que unió alemanes y aliados en el asedio al castillo de Itter
‘La última batalla’, de Stephen Harding
Desperta Ferro publica la improbable batalla que unió alemanes y aliados en el asedio al castillo de Itter

Detalle de la portada.
Conocí la historia de la batalla del castillo de Itter por un wargame. En 2019, Dan Verssen Games publicó Castle Itter, the strangest battle of WWII, juego solitario de David Thompson. Me encontré un juego divertidoy eso me llevó a interesar por los sucesos reales. La batalla del castillo de Itter, librada el 5 de mayo de 1945 en Austria, fue uno de los enfrentamientos más insólitos de la Segunda Guerra Mundial. En ella, soldados estadounidenses y un puñado de soldados alemanes lucharon juntos contra tropas de las SS para liberar a un grupo de prisioneros franceses de alto copete retenidos en el castillo, entre ellos ex primeros ministros y generales. Este episodio es único en la IIGM, un instante de cooperación improbable en los caóticos últimos días del Tercer Reich, cuando las líneas ideológicas se desdibujaron frente a un enemigo común. Esta batalla, casi una nota a pie de página en los libros de historia, fue la que en 2013 Stephen Harding, corresponsal de guerra, y editor en jefe de la revista Military History, rescató en el libro La última batalla, que ha publicado recientemente Desperta Ferro.
La última batalla no es un libro muy extenso, pero sí muy bien estructurado y documentado. Cada capítulo nos pone en situación y plantea gradualmente la historia para llevarla al punto álgido de la batalla librada aquel 5 de mayo del 45. El primer capítulo es para situarnos espaciotemporalmente: se hace un repaso histórico a la zona donde está situado el castillo y cuáles fueron sus usos de éste antes y durante la guerra.
El castillo de Itter.
En los siguientes capítulos, Harding aprovecha la paulatina llegada de los prisioneros franceses (Paul Reynaud, Jean Borotra, Augusta Bruchlen, Christiane Mabire, Marcel Granger, los Weygand, Michel Clemenceau, François De la Rocque, el matrimonio Cailliau) al castillo para ofrecer una pequeña semblanza biográfica de cada uno de ellos, así como de sus principales carceleros (Harding se ha tomado la molestia de investigar a fondo quiénes fueron los agentes militares en esta historia y qué fue de ellos tras la liberación del castillo).
Luego pasamos a un capítulo donde conocemos la historia del batallón de Joseph Gangl, el capitán de la Wehrmacht que decidió cambiar de bando y pasarse a la resistencia, y finalmente sabemos un poco del batallón norteamericano que fue al rescate, una unidad de reconocimiento de cuatro tanques Sherman del 23º batallón de tanques, 12ª división acorazada del XXI Cuerpo USA, bajo el mando del teniente Lee.
Portada del libro.
Gangl decidió mantener a su unidad en el pueblo de Wörgl para proteger a los habitantes de posibles represalias de las SS. Los nazis disparaban a cualquier ventana con una bandera blanca o austríaca y ejecutaban a los hombres acusándolos de desertores. Gangl esperaba que los estadounidenses llegaran pronto para rendirse ante ellos, pero en su lugar, tuvo que acercarse con una bandera blanca a pedir ayuda. (…) Mientras tanto, Lee y sus hombres habían llegado a Kufstein, a 13 kilómetros al norte. Allí, la unidad esperaba ser relevada por la 36ª División de Infantería. Cuando Gangl pidió apoyo, Lee no dudó en ofrecerse voluntario para liderar la operación de rescate, y recibió autorización de inmediato. (…) Después de inspeccionar personalmente el castillo junto a Gangl y Hafleitner en el Kübelwagen del comandante, Lee dejó dos tanques atrás y solicitó cinco más, además de apoyo de infantería del recién llegado 142º Regimiento de la 36ª División. (…) Sin embargo, en el trayecto se vio obligado a devolver a los refuerzos al comprobar que un puente era demasiado frágil para soportar el paso de toda la columna. Dejó uno de sus tanques protegiendo el cruce y avanzó con solo catorce soldados estadounidenses, Gangl, un conductor y diez exartilleros alemanes en un camión. A seis kilómetros del castillo, derrotaron a una patrulla de las SS que intentaba establecer un bloqueo en la carretera.
En la segunda parte del libro, Harding demuestra sus dotes narrativas contando la historia del asedio al castillo de forma casi cinematográfica -entendemos por qué todas las críticas insisten en que tiene todos los ingredientes de una cinta bélica de Hollywood-, alternando los puntos de vista entre los asediados en el castillo y el batallón que acude al rescate. El libro hace que el lector sienta la presión de los intentos de asalto de las Waffen mientras el convoy americano se las ve y se las desea para llegar a tiempo.
Efectivamente, tal y como se conoce a este episodio, la del castillo de Itter es una de las batallas más inverosímiles de la II Guerra Mundial. Harding ha hecho un gran trabajo en cuanto a documentación (cada capítulo tiene sus notas, y la bibliografía de referencia es muy extensa), así como Javier Romero Muñoz en su traducción y Desperta Ferro en la edición. El libro incluye dos mapas y un encarte fotográfico con los retratos de los principales protagonistas de la historia. ¡Muy buena lectura para los aficionados a la literatura bélica!
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