Un amigo espacial.
Me hubiera gustado ser más alto, más carismático, más agraciado. Me hubiera gustado no resentir tanto las cosas. Dejar que el tiempo se…
Un amigo espacial.
Me hubiera gustado ser más alto, más carismático, más agraciado. Me hubiera gustado no resentir tanto las cosas. Dejar que el tiempo se llevase todo sin dejar marca en los días: olores en un recuerdo, sonidos atados a la memoria de días mejores, de nostalgias sinsentido. Me gustaría no ir dejando pedazos de mí por la ciudad; desprendimientos de mi cuerpo debido a la fricción, a la resistencia de ir creciendo.
Pero sobre todos estos arrepentimientos, me hubiera gustado más, poder ir al espacio. Asombrarme ante lo sublime de las estrellas, viajar entre los planetas y poder conquistar alguno de ellos tan sólo con mi huella marcada en su nunca-antes-pisada superficie.
Qué cruel fue la vida, que me hizo tan poco apto para ser un astronauta. Me imagino haciendo la prueba de la centrífuga: expulsando todos y cada uno de mis órganos por el mareo. O fallando en cada prueba psicológica, perdiendo la razón ante el encierro y el aislamiento. U olvidando sellar la nave, el traje de mis compañeros o mi propio traje por la poca concentración. Extrañando a todos las personas que amo en este planeta y sintiendo una ansiedad terrible de estar lejos. Sin contar el miedo a las alturas, la poca coordinación, las alergias a cualquier material sintético, la nula paciencia ante los retos, mis treinta y seis años sin experiencia y el que en mi país no haya programa espacial.
Guardo la esperanza de que algún día, alguna persona cercana a mí, se convierta en astronauta. Que sea un gran físico, que tenga habilidades mayores a cualquier ciudadano estadounidense y lo inviten a un lanzamiento espacial. Que fuese tan grandioso y necesario en la tripulación, que pudiese pedir cualquier cosa sin serle negado nada. Así, él me invitaría — a mí, a su amigo entrañable, compañero de toda la vida — , a su primer viaje estelar. No soy exigente, no pido ni siquiera que sea tan lejos. Si es a la Luna, me doy por bien servido.
He soñado tanto con ese día, que es lo único que me mantiene con esperanza de que aún no llegan los mejores años. Siento tanto vértigo y cosquilleo cada que pienso en ello, que me he estado preparando secretamente para ese día. Nunca fui bueno con la física, las matemáticas, ni nada que me pudiese ayudar a sobrevivir allá, pero ya me sé todas las letras del Ziggy Stardust.
메타데이터
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