In absentia lucis, tenebrae vincunt!
In absentia lucis, tenebrae vincunt!
Parece que por más que el Sol salga día tras día, esta repetición incesante conduce a una oscuridad capaz de vestir al pájaro carpintero como urraca. Este disfraz que viste a los miembros de la tribu difumina la identidad individual para poder distribuír de forma abstracta los calvarios y quebraderos de cabeza que la sociedad otorga. Esta realidad dantesca (Durante di Alighiero degli Alighieri) abruma al sujeto, impidiendo a este discernir, de entre la flora abundante y frondosa que lo rodea, un falso galipierno (Amanita Pantherina). Es este eterno aturdimiento el que sofoca al héroe de nuestra historia, que, si me permitís, intentaré introducir de la forma más diáfana posible.
Hace ya años que, como decían en el Imperio Púnico (𐤒𐤓𐤕𐤟𐤇𐤃𐤔𐤕), el oso (Ursus maritimus) no sale de su madriguera sin ponerse antes su abrigo, pero en esta tundra el frío no permite a la vulnerabilidad salir. En este clima estéril no crece la flora, ni se le espera, por lo que no se regalan rosas en el día de Sant Jordi. La tundra es un buen hábitat para el alma, que se congela en busca de que alguien mate los anisakis que le impiden amar. Es por esta razón que nuestro oso está allí feliz, carente de preocupaciones más allá de su propia supervivencia, sabiendo que en su interior nada hay que se pueda derretir de nuevo. Hace ya años que nadie se acerca a parte de un par de troikas (тройка) que le recuerdan que su dolor no representa más que una imagen transitoria y evanescente para el foráneo.
Una mañana de invierno (como todas en la tribu donde el Sol no ilumina) nuestro oso decide salir sin chaqueta de la cueva en la que refugia sus pensamientos, y se dispone a compartirlos con el lago sin peces que no tiene fondo (Озеро Байкал). Caminando apresuradamente, como se hace cuando se llega tarde a una reunión que uno ansía, nuestro héroe vislumbra por fin un destello de luz iluminando su destino, indicándole de forma clara que allí es donde pertenece. Allí podrá bañar su cabeza, y sus pensamientos podrán por fin diluírse de forma que, en virtud de la hipótesis ergódica, ocupen toda la superficie del lago. Así comienza a adentrarse en el lago, primero sus pies y luego su tronco. Parece que hai algo de tibiez en las aguas, una tibiez que indica que quizás el corazón del oso no eran tan frío como éste pensaba. A medida que se adentra en las aguas descubre que no está sólo, que sus pensamientos no tienen cabida, que ya muchos se reunieron antes con el viejo lago. Es esta amalgama de pensamientos los que enfrían a nuestro oso, haciéndolo sumergir indefinidamente en un lago que no tiene fondo. Es aquí donde el oso echa de menos su chaqueta, que habría dado un poco de calor. Si solo el oso hubiese llevado su chaqueta, no serían sus pensamientos la horca que lo condenen a un eterno sumergir. Sí, sólo el oso. Solo.
Все счастливые семьи похожи друг на друга, каждая несчастливая семья несчастлива по-своему.
메타데이터
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