Hábitos
Los hábitos son acciones repetitivas los cuales de cierta manera adaptamos a nuestra estilo de vida, al grado de que algunas se vuelven…
Hábitos
Los hábitos son acciones repetitivas los cuales de cierta manera adaptamos a nuestra estilo de vida, al grado de que algunas se vuelven rutinarias, automáticas, incluso hay algunos que los realizamos sin cuestionarnos. Cuando realizas consecutivamente un hábito se vuelve parte de tu identidad.
Hay hábitos que aprendemos desde la infancia y terminan formando parte de quienes somos; y hay otros que adoptamos más adelante, ya sea porque en algún momento nos ayudan a sobrevivir, nos hacen sentir bien o simplemente porque queremos ser parte de algo.
No todos los hábitos son buenos… y de eso quiero hablar en este post.
Quiero hablar desde la honestidad, sin romantizar nada, porque el hábito que estoy intentando transformar es fumar.
Honestamente hace 12 años jamás me hubiera imaginado que iba a llegar a ese punto de fumar diario, y no sólo una vez, sino en repetidas ocasiones. Yo pensaba que las personas que fumaban no tienen amor propio porque se causaban un daño conscientemente.
Pero debo aceptar que empecé a fumar por una gran depresión; contexto: estuve embarazada , di a luz y perdí a mi bebé.
En ese momento sentía que perdía todo, incluso mi personalidad porque en mi mente ya había imaginado una versión nueva. Sabía que tenía que cambiar mi estilo de vida, iba a tener responsabilidades distintas, otra mentalidad y cuando todo desapareció quede completamente vulnerabl.
Al principio no disfrutaba fumar, la sensación de inhalar el humo me incomodaba, pero el efecto emocional que me traía era reconfortante, claro porque estaba inhibida y mi vida me desconectaba en un porcentaje.
Y así fue como dejé mis juicios, bajé las barreras y el fumar se volvió parte de mi estilo de vida, y vaya que sí se volvió parte de mi estilo de vida, porque toda mi vida giraba casi en torno a eso. Mis amistades cambiaron, empecé a hacer amistades que fumaban, cuando obviamente yo no tenía ese tipo de amistades y claro que en algún momento en la adolescencia lo llegué a probar pero fue muy socialmente y muy ocasional. La diferencia fue cuando lo empecé a consumir constantemente ya siendo mayor de edad (21) y pues sí, cambió mi panorama y no me importaba los comentarios de mi familia: “te está haciendo daño”, “te cambia la cara”, yo lo ignoraba por completo y hasta pensaba “no entienden lo que siento”. Con el pasar de los años me di cuenta que fue un hábito que adopte por una gran depresión y aun cuando me hice consciente me costó la desición de dejarlo. Porque ya no solo era algo que hacia, ya formaba parte de mi identidad, de mi rutina.
A veces no nos damos cuenta de que ciertos hábitos no nacen desde el placer, sino desde heridas que nunca supimos sostener. Romper un hábito no solo es dejar de hacerlo, también significa dejar una versión de ti.
Es por eso que llegue a la conclusión un hábito no se deja, se transforma.
Es un proceso de introspección, de observar esas partes de nosotros que por mucho tiempo ignoramos y decidir quién queremos ser.
Porque muchas veces los hábitos no nacen desde el placer, sino desde heridas, vacíos o versiones de nosotros que estaban intentando sobrevivir.
Mi motivación para dejar de fumar fue que ya casi es mi cumpleaños y quiero llegar a cumplir mis propias expectativas. Me pregunté: cómo es mi yo del futuro?
Y me queda claro que mi yo del futuro tiene buenos hábitos, amor propio, consciencia para seguir buscando la verdad y renovarse cada vez que un pétalo se marchite.
Crecer también significa aprender a soltar versiones de ti que ya no te representan y nunca abandonarte.
메타데이터
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